Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

17 abr. 2013

José Luis Espeso (Valladolid, 13/04/2013)






Hoy presentamos en Valladolid la Asociación In Memoriam Juan Ignacio.

Como todos  sabréis Juan Ignacio fue el Secretario General del Frente de la Juventud, y fue asesinado en el  portal de su casa el 12 de diciembre de 1980.



Juan Ignacio surge como militante político en los últimos años del franquismo y principios de la transición. Periodo de grandes convulsiones y enfrentamientos callejeros entre la extrema izquierda

y jóvenes patriotas revolucionarios.



En esta época una buena parte de la juventud española opta por militar en formaciones patrióticas y anti izquierdista. En este ambiente se forja Juan Ignacio convirtiéndose muy pronto en referente político. Primero fundando y dirigiendo la sección C (servicio de orden de F/N) y posteriormente fundando el Frente de la Juventud junto a un puñado de jóvenes patriotas y revolucionarios.

Corría el año 1978, el mismo en que se proclama la vigente constitución. En ese momento, todas las llamadas Fuerzas Nacionales, se opone a esta constitución porque en ella se  sentaban las bases de la división y destrucción de España. Como así ha ocurrido; una vez más el tiempo nos da la razón.



En este escenario, con una izquierda un día sí, otro también tomando la calle. Con unas bandas terroristas de extrema izquierda matando españoles por el mero hecho de ser españoles. Con una clase política dispuesta a romper España para satisfacer las ansias independentistas de cuatro iluminados devenidos en corruptos aprovechados.



En esta situación, una idea se extiende rápidamente entre miles de jóvenes patriotas:“España está en peligro, hay que salvarla”.



Las organizaciones, de las Fuerzas Nacionales, optan por distintas estrategias. El Frente de la Juventud opta por la acción directa. Para ellos era necesaria una presencia constante en la calle, aunque eso significase enfrentamientos con la policía o con otras fuerzas políticas. Esta estrategia

conducía inevitablemente a un enfrentamiento con el Estado. El Frente había provocado al Estado, hasta el punto que un ministro de interior de la época vino a insinuar que la mayor amenaza para la “democracia española” era ETA y el Frente de la Juventud (Juan José Rosón, ministro de interior entre 1980- 1982 comento que “El Frente de la Juventud era la organización más peligrosa en el escenario político español, después de ETA)



Esta provocación fue contestada por el Estado con una brutal represión:

Delegaciones desarticuladas, sedes asaltadas por la policía, 200 militantes procesados, otros exiliados y JUAN IGNACIO asesinado.



El asesinato de Juan Ignacio no fue por casualidad. Fue escogido por joven, por idealista, por sus dotes de mando y su carisma indiscutible.



Casi treinta y cuatro años han pasado y el asesinato de Juan Ignacio sigue sin ser esclarecido. El único crimen político sin esclarecer de toda la Transición.



Treinta y cuatro años de silencio, de ocultación de la verdad; treinta y cuatro años de vergüenza para los distintos gobiernos que han ejercido el poder desde entonces.



Sé que muchos que militaron en el pasado en organizaciones de las llamadas Fuerzas Nacionales se extrañan, algunos se asustan, de que casi treinta y cuatro años después del asesinato de Juan Ignacio; exista una Asociación con su nombre y en su recuerdo.



El motivo principal de esta Asociación es romper el cerco de silencio y que de una vez haya JUSTICIA para Juan Ignacio.



Pero también por una cuestión de HONOR y FIDELIDAD.

Porque por mucho tiempo que pase, Nuestro Honor se seguirá llamando Fidelidad.
         Fidelidad al Camarada asesinado.

         Fidelidad a las Ideas que compartimos.

         Fidelidad a nosotros mismos.


Juan Antonio Cuesta (Valladolid, 13/04/2013)


Lo primero daros las buenas tardes a todos y, agradeceros vuestra presencia  e interés. Tambien quería ofrecer estas palabras a la memoria de nuestro camarada fallecido, Carlos Oriente, que desde los luceros nos alienta y acompaña.  Siempre presente en nuestro recuerdo.


Aunque muchos de los de esta sala me conocéis, voy a presentarme, e intentar sea amena y útil para vosotros, esta presentación de la AIMJI.


Me llamo Juan Antonio Cuesta, tengo 50 años y, creo, algo de “rodaje” desde los, ya casi, jurásicos, años de la Transición. Empezó mi militancia siendo adolescente en FE de las JONS   de Raimundo Fernández Cuesta. Eran años convulsos que, muchos de los que estáis aquí, recordaréis con nostalgia, rabia y, por qué no decirlo…añoranza. Años de esperanza, de militancia activa y confrontación directa con el naciente y, por nosotros repudiado sistema del 78. Años también de durísima represión, multas, cárcel, exilio y muerte de muchos patriotas, bien a manos de ETA o del sistema, como es el caso del camarada entrañable que da nombre a nuestra Asociación.

Tras el fracaso del 23 F y, la desmovilización, desmotivación y abandono de muchos de los integrantes de las llamadas “fuerzas nacionales” colaboré con varias iniciativas que, a través de varios camaradas inasequibles al desaliento, seguían con escasos medios y fuerzas, la lucha revolucionaria en una España confiada en el modelo bipartidista y que aceptaba la cleptocracia coronada con un sentido acrítico y bobino.


Después, me integré  con firme militancia en la Falange de Fernando Cantalapiedra y, más tarde, en el extinto y esperanzador Frente Nacional. Al disolverse este, el proyecto de la Asociación, debo deciros me cautivó. Os explico:

Cuando una mañana de sábado, de 2010, acudí al llamado de unos camaradas para hablar de este proyecto, reconozco que asistí con más dudas que ilusiones. Mi escepticismo por el nonato proyecto y, porqué no decirlo, mi desgaste después de la experiencia del FrN, no auguraban por mi parte excesivo entusiasmo. Suponía sería otra iniciativa mas, voluntariosa desde luego, emocionante en su principio y, con escaso recorrido. Pero no, no fue así.



Ante todo, me sorprendió gratísimamente, la calidad política y humana de los patrocinadores, su seriedad, claridad de ideas y objetivos. Reconozco que la ilusión de Larrea, Alonso, Contell, Bari, etc, me contagió. Camaradas con una extensísima trayectoria, cuadros apreciados de sus organizaciones y con una capacidad de convencer e ilusionar a “perros viejos” como yo, por su saber estar, seriedad y honestidad en objetivos.

Os digo, sin la menor duda, que en un par de horas, me impliqué en este proyecto sin reservas.

Posteriormente, se integraron en la Asociación casi todos los cuadros del FrN, y muchos más camaradas de una trayectoria ejemplar y militante.



Nuestros primeros pasos fueron difíciles; escasez de medios, proyectos ambiciosos, desconfianza y recelo de los “supuestos” afines, etc.

Nuestro primer objetivo (el más ambicioso) era reivindicar la figura de Juan Ignacio González Ramírez, jefe del Frente de la Juventud y cuyo asesinato todavía no ha sido aclarado. Con el recuerdo al camarada caído, queríamos también, no cayese en el olvido para las generaciones posteriores, el recuerdo de tantos, tantísimos camaradas que, desde distintos encuadramientos ideológicos, dieron testimonio de sus ideas y, las defendieron en aquellos años de plomo.

No, no buscábamos la nostalgia estéril, tampoco aspirábamos a ser un coro de plañideras que recordaban su juventud perdida.

Intentamos y, creo lo  hemos conseguido, hacer un referente, un símbolo que nos identifica a todos, en aras de un ideal de Patria y Justicia, el recuerdo a el Jefe asesinado.



Convocamos con mano tendida y espíritu abierto a todos aquellos que quisieran seguirnos en el mejor homenaje que podríamos hacerle; el de seguir la lucha por la que él murió.

Nuestra primera convocatoria a la Marcha de las Antorchas, nos supuso la primera prueba de fuego. Un viernes lluvioso, con viento y, no todo a nuestro favor, hizo que superara nuestras expectativas y, cientos de españoles que no resignan, que no se callan, acudieron al llamado de la Asociación.

Esta segunda Marcha de las Antorchas, sin falta modestia, podemos decir que se ha convertido en un  referente y un hito, para todas las organizaciones que comulgan con un sueño de una España grande, justa y social. Desde los años de la Transición, no se había visto una marcha con tanto respeto, emoción y unidad como esta. Sí, estamos orgullosos de ello y, nos alienta saber que somos el catalizador y revitalizador del átono panorama.

Nos propusimos también, la realización de un documental sobre la Transición y los años de plomo, documental que ya os puedo adelantar está en fase de montaje y, creedme, os aseguro que a ninguno os dejará indiferentes y, a los que vivisteis esos años, seguro os pondrá un nudo en la garganta.

Muchos, no lo creían, otros intuían un voluntarioso e irrealizable proyecto, los mas, nos decían que sin apenas medios era imposible…pero lo hemos hecho. Con esfuerzo, ilusión y trabajo, salvamos todos los inconvenientes y problemas. Y, de nuevo, volvimos a estar satisfechos y orgullosos del trabajo realizado. Donde hay una voluntad, existe un camino.



En todos estos años de andadura, hemos realizado la Primavera Valenciana, unas jornadas de camaradería, encuentro y conferencias y debates, a la que acuden distintas sensibilidades políticas y figuras preeminentes de las mismas.



También es importante nuestra presencia en debates y jornadas, organizadas por diferentes fuerzas políticas: Punto de encuentro, jornadas manchegas, Jornadas de la disidencia, TNT, conferencias y actos, en que la Asociación, tiene una presencia importante por la imagen y respeto que goza la misma.

Hemos acompañado a las víctimas del terrorismo, cuanto todos, en este océano de traiciones a los españoles asesinados por el separatismo, los han abandonado. La Juan Ignacio, con sus cuadros al frente, ni han olvidado, ni, mucho menos perdonado.

Hemos colaborado en libros, revistas, publicaciones. Hemos acudido a manifestaciones convocadas por otras organizaciones y partidos,hemos prestado nuestro apoyo y colaboración a toda iniciativa cuyo referente sea España y la justicia social.

No, no podemos decir que nos hemos dormido en los laures y, nos motiva y estimula el trabajo realizado, mas, cuando nos vamos convirtiendo en un referente, no por los nombres, sino por los hombres y mujeres de la Asociación, que con su esfuerzo, ilusión y laboriosidad, no conocen el desaliento.



Este Mayo, realizaremos la Primavera montañesa, a la que os invitamos a todos y, os aseguramos no os defraudaran por los brillantes conferenciantes y, el esfuerzo y trabajo bien realizado de nuestros camaradas santanderinos. Os animamos a acudir y conocer el formato de la Primavera.



Después de verano, la Asociación, tiene previsto celebrar un congreso. No vamos a dejar de ser una asociación cultural, es un formato económico en el que nos encontramos cómodos.
 Pero si vamos a crear una estructura orgánica similar a la de un partido. Y vamos a definir objetivos políticos y a concretar una línea ideológica de futuro. Vamos a resolver asuntos como, con quien podemos ir .Y a quien, por muy mal que nos sepa, no podremos acompañar. Nuestra línea no va a ser un “retorno al pasado “, sino la de la ilusión por ganar el futuro. Los españoles aún no se han enterado, pero nos necesitan. Habrá pues que decírselo.

Permitidme ahora, rememorar unas palabras del Caudillo de Castilla que tienen plena vigencia:


“Castellanos: Traidores son los que todavía quitan importancia a tan catastrófico periodo. El que no se sienta alarmado en todo su ser, es indigno hijo de España. No se puede permanecer entregado fríamente a los intereses propios, mientras en interés de todos, que es la defensa del estado y la conservación  de nuestra sociedad, amenazan derrumbarse.

Somos intransigentes en la afirmación de España una. Todo cuanto contribuya a despertar nacionalidades artificiosas e imposibles, será considerado por nosotros como un delito de alta traición. Nos batiremos contra las tentativas del separatismo y, juramos que ante de conseguir estos desmenuzar la unidad de España, habrá sangre de sacrificio, la nuestra, porque interceptaremos su camino, con nuestro pecho de españoles”


Han pasado más de 78 años y parecen proféticas las palabras de Onésimo ante la cloaca, la hedionda cloaca, que han convertido a la vieja Nación, esa caterva de ladrones, traidores y sinvergüenzas, capitaneados por un monarca cuya dedicación mayor ha sido la frivolidad, la corrupción y el latrocinio.




Vallisoletanos, españoles de bien que no podeos, no queréis permanecer impasibles y autistas, os animamos a seguir nuestra bandera, os convocamos a acompañarnos en el duro, difícil camino hacia la Revolución Nacional.


¡¡¡ Castilla siempre por España !!!



¡¡¡ Arriba España !!!



14 abr. 2013

Juan Antonio López Larrea. (Valladolid, 13/04/2013)






Hola a todos, buenas tardes y gracias en nombre de todos los que componemos “la Juan Ignacio“ por haberos acercado hasta aquí en esta magnífica tarde de la incipiente primavera castellana.


En primer lugar y como es norma en nuestra asociación, exigir desde la humildad de nuestra posición pero con la contundencia que nos otorga ser poseedores de la razón, la libertad para Josué Estébanez y para todos los patriotas presos como consecuencia de su postura firme y decidida contra el sistema.


En segundo lugar, agradecer a la organización la invitación que nos ha permitido traer a Valladolid nuestra palabra y nos ha brindado la oportunidad de que nos conozcáis.


El camarada Cuesta  – porque aquí aún seguimos tratándonos por el sagrado vocablo, camarada –  os ha contado sucintamente el origen y los primeros pasos de nuestra organización; sus primeras intenciones y las ilusiones que la forjaron.

Esos fueron los pasos que nos trajeron hasta aquí, yo intentaré contaros los siguientes que pensamos dar para recorrer esta, hoy senda, mañana tal vez autopista; que nos conduzca a una revolución nacional.

La ACIMJI está formada por militantes de larga trayectoria y distintas responsabilidades en cada uno de los grupos por los que hemos pasado, por lo que si hay dos características en las que todos coincidimos, estas son: compromiso y trabajo.

Compromiso con nuestras ideas.

Y trabajo, como el único medio para divulgarlas.

Toda idea necesita de mano de obra para ser difundida y aquel que no esté dispuesto a aportar trabajo, está de más en nuestra organización. Recordemos las palabras del poeta Ezra Pound, “el hombre que no esté dispuesto a morir por sus ideas es porque o estas no valen nada o él no vale nada“.

Muchos comenzamos a dar nuestros primeros pasos en política antes incluso que a pasarnos la cuchilla de afeitar y sin embargo, pese a nuestra inmadurez, vaticinábamos muchos de los acontecimientos que el devenir del tiempo ha ido confirmando.


Muchos españoles  hace 35 años, como mínimo varios cientos de miles que así lo manifestaban con su voto, vieron cernirse sobre su Patria siniestras amenazas. Algunos miles lo manifestamos con nuestra afiliación a organizaciones políticas estigmatizadas por el nuevo sistema que entonces comenzaba a forjarse.

Y, por desgracia, nuestros pronósticos fueron cumpliéndose uno tras otro, con implacable frialdad. Sistemáticamente. Mecánicamente. Incluso, nuestras más pesimistas previsiones fueron superadas por una realidad aciaga. 


Previmos, anunciamos y denunciamos que la monarquía liberal, encarnada en la Casa de Borbón, volvería a defraudar cuantas esperanzas depositaran en ella los españoles. Nuestro dictamen de aquel entonces, sinceramente, sólo se apoyaba en el recuerdo de viejos reyes infames. Honestamente, no pasaba de ser un prejuicio; no podíamos siquiera imaginar qué nuevas cotas de ignominia, de bajeza y de traición iban a alcanzar los miembros de esa dinastía maldita. 


Previmos, anunciamos y denunciamos que el Estado social franquista  – paternalista, sí; incompleto, sí; mejorable, sí - iba a ser desmantelado en beneficio del capitalismo salvaje. Y así fue, aunque no sospechábamos que en una emergencia como la presente los Estados concentrarían todos sus esfuerzos en salvar a la banca de su propia irresponsabilidad, para desentenderse al mismo tiempo que la miseria alcanza a cada vez más amplias capas de población. 


Previmos, anunciamos y denunciamos que grandes grupos de interés, lobbies diversos y la mezquindad de las naciones de la Europa comunitaria pretendían desguazar nuestra capacidad productiva estratégica. Nuestro acceso al entonces llamado Mercado Común Europeo tenía el precio de acabar con nuestra agricultura, pesca, minería y siderurgia, además de reducir hasta casi la nada nuestras industrias ligera y pesada. Así sucedió, aunque no creímos que pretenderían imposibilitar la propia viabilidad económica de España, anulando nuestra capacidad de sobrevivir en nuestra propia tierra. 


Previmos anunciamos y denunciamos que la insolidaridad intrínseca del liberalismo, socavaría los derechos laborales. ¿Recuerda alguien que la legislación laboral franquista establecía una indemnización por despido de 60 días por año trabajado, con un mínimo de seis meses y un máximo de sesenta? Pero aunque temíamos la devastación liberal no llegamos a imaginar entonces que contemplaríamos a una cuarta parte de los españoles sin trabajo, cinco millones de parados, mientras las centrales sindicales del sistema parecen no tener más preocupación que el respeto por la multiculturalidad. Nunca sospechamos que asistiríamos simultáneamente a ese 25% de desempleo, mientras 8 millones de extranjeros compiten, deslealmente, a la baja, con los españoles y por cierto, beneficiándose de la mayor parte de las ayudas sociales que el estado – cada vez en menor cuantía – destina a las clases más desfavorecidas. Todo ello, ante la complacencia – el regocijo, diría yo – de sindicatos y  patronos que siguen reclamando cínicamente más y más asiáticos, más y más africanos a la par que se reducen con cada reforma laboral los derechos de los trabajadores españoles y su capacidad adquisitiva, llegando al punto de tener que elegir entre alimentar a tu familia y ser desahuciado o mantener tu vivenda a costa de no poder mantener dignamente a tus hijos.


Previmos anunciamos y denunciamos que se cedería al chantaje de los separatistas, que por aquel entonces carecían de verdadero arraigo en la sociedad, para recompensar su oposición al franquismo. Una oposición más mítica que real, pues el separatismo aspiraba a comienzos del siglo XX, exactamente igual que a comienzos del siglo XXI, a construir oligarquías locales y ese separatismo aldeano y mezquino jamás supuso un problema grave para el franquismo. Así fue, aunque no sospechamos entonces que en el proceso centrífugo llegaríamos hasta la desarticulación jurídico-política y administrativa del Estado e incluso a la erradicación de nuestra propia conciencia de identidad colectiva como españoles en gran parte de regiones.
  

Previmos, anunciamos y denunciamos que la institución familiar, el núcleo social básico, estaba seriamente amenazado, como primer objetivo a batir por el mundialismo sin rostro ni alma. Así fue, aunque no pensamos que la misma noción de familia sería subvertida, que el Código civil se alzaría contra la Ley Natural y se denominaría matrimonio a la unión contra natura de dos homosexuales. O que veríamos cada año casi igual número de divorcios que de matrimonios. O que nuestra natalidad caería en picado hasta abocarnos a la extinción como pueblo. O que la población española sería paulatinamente sustituida por masivos contingentes foráneos, mientras se estimulaba la contracepción y el aborto quirúrgico y químico. 


Previmos, anunciamos y denunciamos que España, fascinada por aquel afán de la oligarquía dirigente de “homologarnos políticamente con los países de nuestro entorno”, acabaría sometida – más aun – a los intereses de los Estados Unidos de América. Así fue, aunque entonces no llegamos a barruntar que nuestro ejército, convertido en batiburrillo multicultural de tropas mercenarias, acabaría sirviendo de apoyo logístico en las guerras de agresión que los yanquis han desatado en Europa, Asia y África desde la implosión de Yugoslavia en los años 90 hasta la barbarie criminal desatada en Libia con el apoyo y sostenimiento de la OTAN. 


Si el tiempo pone a cada uno en su sitio , resulta evidente a día de hoy que nosotros, desgraciadamente,  teníamos razón.

¿Por qué entonces, con aquella clarividencia de la que hoy fatalmente hacemos gala no conseguimos calar entre la sociedad?. Es más, ¿dónde fueron a parar aquellos cientos de miles de votos de los que hablábamos al principio o aquellos miles de militantes?

La respuesta no está en el viento como diría el subnormal de Zapatero, la respuesta debemos encontrarla en un análisis sereno y objetivo de todos los factores ajenos a nuestra voluntad y en un ejercicio de autocritica feroz, sin paños calientes, de la parte que nos toca.

Los factores externos son varios - como demostraremos en el documental que vamos a estrenar el próximo 28 de septiembre, “Juan Ignacio, la vida por un ideal “, un intenso repaso a la transición española a través de la vida de un joven falangista asesinado, con históricas entrevistas a algunos de los protagonistas y realizado con “otra mirada“ diferente de la oficial  y en verdad - los factores externos decíamos - , fueron imposibles de combatir.

La transición fue dirigida desde los mismísimos estamentos del poder , con la complicidad – curiosa palabra – del  nuevo jefe del estado y de la enorme influencia que iba a adquirir en esta nueva andadura de España  Jesús de Polanco y el grupo Prisa, verdadero creador de opinión pública durante décadas y consejero de la cabeza coronada.

No repararon en gastos, como se suele decir, desde la creación de un inexistente terrorismo negro para “centrar “  a la población en las posiciones políticas que al poder convenía, hasta la trampa del 23-F para deshacerse de los militares incómodos. Arbitraron todos los medios para que nuestra voz y nuestras ideas se convirtieran en deleznables para la mayoría de la gente.

Pero esa verdad irrefutable no puede servirnos de excusa en nuestros errores.

Sería fácil atribuir enteramente las culpas del fracaso a la confabulación de todas las fuerzas políticas, mediáticas, empresariales y sindicales del sistema. Sería fácil, pero sería sólo parcialmente cierto.

Deberíamos hablar de nuestra inadaptación a los nuevos tiempos, de estrategias erradas que nos llevaron ingenuamente a confiar como única solución, en una asonada militar que enderezase el rumbo. Deberíamos de hablar de nuestras tácticas trasnochadas y de la pervivencia de modos, formas, métodos y terminología que nos alejaban de nuestro propio pueblo, al que deseábamos servir y al que amábamos con todas nuestras fuerzas.


Muchos de nosotros hemos llegado a formar parte de distintas organizaciones políticas, observando con desesperación como una tras otra iban desapareciendo con el consecuente desanimo de  escuadristas y cuadros. Y, a lo largo de estos años, sólo una circunstancia permanecía invariable en la militancia patriota: cada nueva organización era más débil, más reducida y más inoperante que la anterior.

Hasta aquí hemos llegado.


La tragedia que protagonizamos no es y nunca lo fue, la desaparición de unos partidos  ya que jamás nos consideramos hombres de partido, nuestro desprecio por la partitocracia hace que los consideremos artificiosos y superfluos.

Lo verdaderamente dramático es la desaparición paulatina , incluso más allá de las ideologías, del ideario nacional y social. Del compromiso irrevocable con el alma de la nación, con sus tradiciones, con nuestra forma de entender el mundo y – al mismo tiempo – del propósito de construir una sociedad justa, donde el hombre no sea una pieza más del engranaje económico, el trabajo sea considerado título de nobleza y no mercadería, lo común prevalezcan sobre lo privado , donde los españoles no sean juzgados por cuánto tienen, sino por el valor de su intrínseca dignidad.


¿Qué hemos de hacer a partir de ahora? ¿Qué itinerario deseamos recorrer a medio y largo plazos? 


En primer lugar, aspiramos a constituir la Asociación In Memoriam Juan Ignacio en no menos de 15 provincias, alcanzando de esta forma una masa crítica imprescindible para su continuidad y operatividad futuras. 


En segundo lugar, descartamos nuestra conversión en partido político. Creemos que dentro del área política llamada social-patriota existen demasiadas organizaciones, demasiado pequeñas, demasiado inoperantes y demasiado enfrentadas entre sí. No es necesario que se constituya otra más, que sólo añadiría confusión, inoperancia y cainismo. Por el contrario, entendemos que si algún cometido podemos asumir en la vida pública, es el de colaborar a la difusión de un núcleo de ideas y valores, propios de nuestra concepción del mundo y la vida. Hemos aprendido del teórico comunista italiano Antonio Gramsci que la toma del poder no se lleva a cabo sólo mediante una insurrección política para apoderarse del Estado, sino mediante un largo trabajo ideológico en la sociedad civil que prepare previamente el terreno. No es posible la toma del poder político sin ocupar antes el poder cultural.






Queremos alumbrar ideas, no partidos. Nosotros hemos llegado a la conclusión tras años de contemplar los naufragios de proyectos políticos cargados de buenas intenciones, que ha llegado el momento de comenzar el edificio por los cimientos y no por el tejado. La vieja fórmula de confiar el liderazgo a un camarada al que presumimos carisma y crecer en torno a él, ha resultado ya demasiadas veces el comienzo del enésimo fiasco. El objetivo es hacer piña desde las bases, llevar nuestra voz a todas las provincias de España que nuestros escasos medios nos permitan, e intentar conformar una sólida estructura . Consolidar una organización , en mayúsculas organización , de camaradas en torno a unas ideas raíz sin apellidos o etiquetas que puedan incomodar a nadie o que acaben resultando un nuevo foco de discordias internas .

Estas ideas raíz son, el rechazo al estado de las autonomías, la protección del trabajador español desmontando el sistema capitalista, el combate contra el liberalismo, la democracia partitocratica y el socialismo de corte marxista; la desaparición definitiva de nuestro suelo patrio de un anacronismo histórico como es la monarquía. Y el reconocimiento de la civilización cristiana como cuna de la espiritualidad y la cultura Europea.

Sed conscientes de que lo que hoy escucháis aquí es una auténtica declaración de guerra.


Guerra contra la muerte de nuestra civilización, guerra contra el mundialismo, guerra contra la dominación de nuestro pueblo por los señores del oro y la usura.

Sabed que aquí y ahora, declaramos formalmente el inicio de hostilidades contra aquellos que nos despojaron de nuestro tejido productivo y ahora nos entregan maniatados a la tiranía de la banca internacional.


Declaramos guerra sin cuartel, guerra a muerte contra los que usan y se sirven del trabajo como mera mercancía y de los hombres como siervos.


Guerra contra quienes niegan nuestra identidad, porque eliminando  las identidades, confían en la fácil sumisión de los hombres sin patria como paso previo a la globalización de  pueblos y  naciones , convirtiéndose de esta manera en los dueños de los destinos de esos hombres  


Sabed que desde hoy, desde este momento, hay un puesto  para cada uno de vosotros, para todos aquellos disidentes, para los insumisos y rebeldes, para los que afirmáis que el futuro será escrito desde el espíritu elevado y no desde el instinto abyecto. Cada cual tendrá un puesto de combate, una misión que cumplir. Nadie quedará al margen y todos los españoles dignos de tal nombre que anhelen batirse por la Patria y la Justicia, recibirán encuadramiento y las armas adecuadas a su condición.

Pero aquellos, que desoigan la angustiosa llamada de su Patria; quienes rehúyan cumplir con su deber, no ya de españoles, sino simplemente de hombres y mujeres de bien . . . ¡apártense para siempre de nuestro camino y de nuestras vidas! . No podemos exigiros que abandonéis la suicida comodidad de la inacción, de la pasividad y del conformismo. No podemos evitar que prefiráis morir de tranquilidad y aburrimiento, pero os pedimos un favor, solo un favor: dejad de lloriquear, dejad de darnos palmaditas en la espalda, apartaos para siempre y olvidadnos!! . 


Españoles: ¡alzaos!


¡En pie, orgullosos y altivos, para merecer el nombre de hijos de cuantos nos precedieron en la construcción de una Patria que llevó la luz de la civilización hasta los confines del mundo!


Hoy nos hemos congregado bajo el cielo castellano que vio nacer y morir a Onésimo Redondo, cofundador de las JONS,  patriota admirable que en julio de 1936, recién liberado, en lugar de observar, cómodamente instalado en la retaguardia como la prudencia hubiera indicado, ya que la mayoría de los mandos falangistas se encontraban presos, se aprestó a sumarse a la primera línea de combate cayendo fatalmente en una emboscada en Labajos.

Su ejemplo sublime y su memoria nos convocan a desafiar la pasividad y a retar a los tiranos.


Con fe en la victoria, cantemos aquella estrofa de la imperecedera “Oda al 2 de mayo” de Bernardo López: 


“¡Guerra! clamó ante el altar el sacerdote con ira;

¡guerra! repitió la lira con indómito cantar;

¡guerra! gritó al despertar el pueblo que al mundo aterra;

y cuando en hispana tierra

pasos extraños se oyeron,

hasta las tumbas se abrieron

gritando: ¡Venganza y guerra!. “



Me despido con unas palabras atribuidas a Matías Montero, primer caído seuista, que hiela la sangre el pensar que fueron proféticas:

Acudid a nuestro llamamiento. Aprenderéis con nosotros a llorar los dolores de España, a reír sus alegrías, a luchar por su honor o a morir por su integridad.”


Amigos y camaradas que habéis acudido a escuchar nuestra palabra en esta magnífica tarde de la incipiente primavera castellana, confiamos en no haberos defraudado y nos despedimos de vosotros con nuestro grito de guerra:

Por la PATRIA, LA JUSTICIA Y LA REVOLUCION