Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

20 mar. 2013

BREVES RETAZOS HISTORICOS DE LOS BORBONES Y SUS AMISTADES EN ESPAÑA (II)


Por Juan Antonio López Larrea
 
 
FELIPE V -  Portador de apenas un cuartillo de la sangre de los últimos Austrias, (fue biznieto nada menos que de Felipe IV) parece que fue la suficiente, hijo de una esquizofrénica y nieto de una perturbada (vulgo, loca), su reinado no podía estar marcado más que por la demencia. Aún en sus cabales, pasaba de una gran euforia sexual a recluirse como un monje célibe durante días. Según uno de sus ministros, su vida "transcurría entre el lecho conyugal y el reclinatorio”. De esta manera acabó por dejar las tareas de gobierno a su segunda esposa, Isabel de Farnesio y a los validos de ésta. Acabó como un cencerro, intentando montar las jacas de los lienzos.
 
ISABEL DE FARNESIO -  La segunda esposa de Felipe V vivió obsesionada por entronizar a sus descendientes en alguna parte (ya que la línea sucesoria correspondía a los hijos del primer matrimonio), por lo que acometió todo tipo de campañas militares con el consiguiente desgaste económico y de hegemonía en Europa. Esta agresividad forzó la cuádruple alianza (Gran Bretaña, Francia, Holanda y Austria); es decir, todos contra España con estrepitosas derrotas y funestas consecuencias como la pérdida de Gibraltar. De sus primeros ministros o asesores de cabecera principales, destacan por pintorescos como incapaces dos, el cardenal GIULIO ALBERONI, un clérigo parmesano prototipo del trepa y cuando éste cayó en desgracia tras la tragedia de Cabo Pesaro; el holandés Barón de Riperda (este tío sí que requiere un capítulo aparte).
 
BARON DE RIPERDA.- Este sujeto, perfecto ejemplo del charlatán vendedor de crece pelos y elixires milagrosos, llegó a la corte y se ganó a la ambiciosa reina con la promesa de casar a su hijo con la heredera del trono de Austria. Un auténtico caramelito y el braguetazo de la época. Por cuenta de esa promesa, la oronda reina (¿no lo había comentado?, la reina era una autentica ballena; tanto es así que nada más llegar a la corte y aun como prometida real, desterró con lo puesto a la consejera de la corona por hacer un comentario acerca de su cintura) se metió a intrigante con embajadores y provocó con ello una nueva guerra. Por supuesto, aquel ofrecimiento de desposorio resultó falso y el Barón holandés acabó dando con sus huesos en prisión. Tras sobornar a sus carceleros logró huir y refugiarse en Inglaterra, donde se hizo protestante. También allí tuvo que poner pies en polvorosa y acabó en Túnez, donde se hizo -lógicamente- musulmán y acabó fundando una secta en la que fusionó las tres religiones. Obviamente aun no se conocía el budismo. Todo un precursor del multiculturalismo.
 
LUIS I.-  El pobre, solo reinó 8 meses; afortunadamente para España, porque en estos 250 días demostró ser un gran bailarín, un pertinaz cazador y un asiduo cliente de burdeles y mancebías. A sus 17 añitos, su prominente nariz borbónica, su cabello rubio y su bien merecida delgadez, no pudo con la viruela.