Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

12 dic. 2012

12 de Diciembre, por Abelardo Pons





Hoy he amanecido a ocho mil Kilometros de mi Patria. Me encuentro en una tierra maravillosa, pero desgraciadamente no estoy disfrutando de las playas paradisiacas.
Estoy forzosamente exiliado de los míos, para poder llevar a mi familia, los garbanzos, que estos miserables niegan al castigado pueblo español.
Desgraciadamente, hay todavía varios exiliados del Frente que sus terribles delitos todavía no han prescrito, por esta manipulada e infame justicia. Para no hacerles daño, omito sus nombres, pero vaya nuestro recuerdo y admiración para estos patriotas que treinta años después siguen siendo perseguidos.
Lejos de mi Patria, pero mas cerca si cabe, de mis recuerdos. Juan Ignacio, como no podía ser menos, hoy preside mi memoria.
Quinientos desahucios diarios, patriotas en prisión, insolidaridad de las regiones de España, usura medieval disfrazados de banqueros, historia reinventada por analfabetos, Reyes felones y corruptos, terroristas excarcelados y dueños del poder de facto.
Hoy 12 de Diciembre, sí que hay algo que celebrar. Y no es la muerte, ni el asesinato impune realizado por el putrefacto sistema. Celebramos que uno de los “Grandes” que ha dado nuestra Patria, se sentirá orgulloso porque el derramamiento de su sangre ha servido de abono para marcar el camino de rebeldía y el sendero de nuestra lucha.
Juan Ignacio, hoy se amontonan cantidad de recuerdos, de momentos maravillosos que compartimos. Tuve el grato honor,  durante muchos años, de estar a tus órdenes.
Compartimos momentos buenos, momentos buenísimos, pero también momentos duros, muy duros.
Viste caer a muchos de tus muchachos, palizas brutales, emboscadas, linchamientos. Y tu, nunca dejaste tirado, a ninguno de ellos. Siempre supiste dar respuesta adecuada a los miserables te tocaran a los tuyos.
Recuerdo también aquellos camaradas heridos de bala, Cecilio, Sacarino, Victor, siempre te preocupaste de que estuvieran acompañados en sus largas recuperaciones en el hospital, para que nunca se sintieran solos.
No puedo callar la indignación que te causaban los cobardes y terribles asesinatos de los delincuentes de la ETA. Siempre que te fue posible, nos desplazamos, para acompañar a las victimas, darles fuerzas y consuelo, y manifestarles que no estaban solas. Por las tardes, y por las noches, te encargabas de organizar que algún barucho de mala muerte, desapareciera del casco viejo. Nunca faltó la acción de castigo correspondiente para la basura etarra. Recuerdo aquellos terribles momentos, era duro, muy duro ver la soledad y el desprecio que eran sometidos los familiares de nuestros asesinados. Era increíble ver cómo hombres de la Policía Nacional y Guardias Civiles, esperaban tu llegada, para que limpiaras lo que ellos no se atrevían a hacer.
Intentaron sin éxito acobardarte, te detuvieron sin pruebas, te aplicaron la infame Ley antiterrorista, elaborada para terminar con los patriotas, te colgaron, te torturaron, te amenazaron. Y no consiguieron nada.
Tu espíritu era cada día más combativo y luchador. Presumo de haber tenido el honor de estar detenidos juntos, incluso de compartir celda. Eso para mi, no tiene precio. Tu fortaleza en esos momentos, era sencillamente asombrosa. No te amilanabas, y conseguías que los torturadores bajaran la cabeza, pues no se atrevían a mirarte a la cara. Yo he sido testigo. Después de torturarte, siempre buscaban una excusa para disculparse y decir lo buenos que habían sido. No tengo dudas de que lo hacían “por si acaso” no fuera que diese la vuelta la tortilla.
Nunca olvidaré la fiesta que me hicisteis cuando me liberaron de la cárcel. Tu cumpleaños y el mio eran seguidos, y también lo hemos celebrado juntos. Recuerdo ese magnifico perro que tenías, creo era un sheter irlandés, ese día se bebió en mi casa una botella de Wiski, el pobre animal estaba dormido y abrazado a la botella. A la hora de divertirse, seguías siendo el número uno.
Pero te hiciste peligroso para el sistema, según palabras del inefable “Rosón”, la ETA y el Frente de la Juventud eran los mayores peligros de la democracia.
No solo, el sistema canalla, te asesinó. Además intentaron manchar tu memoria con absurdas difamaciones, como el arreglo de cuentas. ¡Miserables canallas y asesinos!
¡Creéis que el tiempo ha borrado vuestros abominables delitos!.
Dormid con un ojo abierto, porque la justicia llegará irremediablemente, y ya no os lo dice un niño, como a los que torturábais y amenazábais. Esos niños se han hecho hombres.

BRASIL 12 de diciembre de 2012.

Abelardo Pons.