Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

26 mar. 2012

Jornadas PUNTO DE NO RETORNO. Conferencia de Juan Antonio López Larrea


Conferencia: "El compromiso como forma de vida".

Buenas noches a todos los asistentes y gracias por haberos acercado hasta aquí para escucharnos y gracias, evidentemente, a RESPUESTA ESTUDIANTIL, por habernos dado la oportunidad de dejaros aquí algún retazo de nuestra memoria.
A escasos metros de aquí tenemos a nuestro camarada ROBERTO LUENGO, en prisión acusado de delitos ambiguos, cumpliendo una condena injusta y con la certeza de que lo hará de manera íntegra. Sin que le quiten ni una hora.
La forma en la que JOSUE ESTEBANEZ acabó en prisión ha sido vista por toda España y si en algo hay coincidencia es en que lo normal sería que su madre estuviera llevándole flores al cementerio. Defender tu propia vida es un derecho de todo español siempre y cuando éste no sea un fascista, visto lo visto.
PEDRO VARELA ya está en su casa y la forma en que ha sido tratado algún día se estudiara en derecho como ejemplo de mala praxis en la aplicación de las leyes.
Bien, sea. A falta de otra cosa, sabremos tener buena memoria.
Es costumbre en la A.C. IN MEMORIAM JUAN IGNACIO, comenzar cada acto público, recordando a los patriotas presos, así pues desde esta humilde tribuna exigimos la liberación inmediata de todos ellos.
Nunca olvidéis a los camaradas encarcelados, no es una frase hecha cuando afirmamos que "están en prisión para que España viva". Sin nuestra presencia en las calles, aunque ahora mismo sea casi testimonial, los guarros y los separatistas serian mucho más audaces de lo que ahora mismo manifiestan. No os quepa duda de que nos tienen más miedo que a la cana, de largo. Y motivos no les faltan. Y es que, como veremos más adelante, ya no sabemos que más
hacer para disgustarlos.


DE LA OPORTUNIDAD, ejemplos de militancia.

Cuando mi camarada y amiga Doris me comunicó el interés por que diera yo esta conferencia, en un principio me negué.
Que hay camaradas mucho más indicados que yo para hacerlo, fue mi única objeción. Y desde luego, sigo pensándolo.Nombres como Pedro Pablo Peña, Martín Ynestrillas, Chema Llácer, Juan Antonio Llopart, Juan Antonio Cuesta o Felipe Pérez, entre -afortunadamente- otros muchos más, me parecían y me parecen más indicados que yo; por su trayectoria militante ininterrumpida y por su carisma personal.
Doris es testaruda, cualidad que admiro, y además me hizo ver que el objetivo final de esta conferencia no es tan solo hablar de años de lucha, sino de la actitud que debe mostrar un patriota revolucionario ante los envites de la vida. Y de esto sí sé un poco. Y así, mis pasos me han traído hasta Soto del Real.
Confío en que, al menos, de las experiencias por mí vividas o de las que fui testigo, consigáis extraer alguna conclusión positiva.Si así fuera, me retiraré satisfecho.
Al final de la alocución, daremos paso a un turno de ruegos y preguntas para los curiosos, los de la logse y los repetidores.

DE LA TRANSICION: Los años de plomo.

En 1979, el entonces ministro del interior Juan José Rosón, ex falangista, como tantos miembros del gobierno, incluyendo a su presidente, daba el pistoletazo de salida por parte de sus asalariados armados y provistos de licencia para matar, a la caza indiscriminada del fascista allá donde se les encuentre, con una frase que pasará a la historia por su falta de rigor, su
estupidez y su mal disimulado rencor: "El Frente de la Juventud es el mayor enemigo de la democracia después de ETA”. No obstante, no es su frase más desafortunada, como veremos más adelante, el camarada Rosón se despachaba con el laconismo de un Vito Corleone y como el personaje de Puzzo, sus frases estaban hechas de sentencia. En el entierro de Juan Ignacio,
secretario del Frente de la Juventud, asesinado en circunstancias aun hoy no aclaradas y ante la demanda de justicia de un padre tan entero y valiente que ponía la piel de gallina con solo mirarlo, el antiguo camarada le espetó gravemente y sosteniéndole la mirada: "entierre a su hijo, llórelo y recuerde que tiene otra hija" .
El sumario del caso Juan Ignacio pasó al olvido tras intentar -sin éxito- incriminar a sus propios camaradas. La familia del líder silenciado comenzó una nueva vida lejos de Madrid y aun de la península, poniendo tierra y agua de por medio. Las diligencias se extraviaron y hasta el informe forense o las pruebas de balística están en paradero desconocido en la actualidad.
El asesinato de Juan Ignacio González Ramírez, como hemos repetido hasta la saciedad, es el único crimen perpetrado contra un líder político desde el secuestro y asesinato de Calvo Sotelo por parte de policías y guardias civiles con carnet del PSOE, que ha quedado sin resolver.
Pero, ¿cómo llega el camarada Rosón a aseverar tamaño disparate contra el Frente de la Juventud?
¿Cuántas muertes fueron imputadas al Frente?. Ninguna, ni siquiera procesada. ¿Cuántas bombas o atentados con heridos o estragos de consideración? Ninguno tampoco. Posteriormente a la fecha de tan rimbombante acusación, sí fuimos acusados de un atentado en Valencia contra un bar llamado Sifo, que fue ametrallado, pero los encausados salieron absueltos.
Estas declaraciones del ministro del interior fueron realizadas tras la gran operación policial que llevo a los calabozos de la DGS a decenas de militantes patriotas, tras el conocido como "asalto a la facultad de derecho de Madrid". Veamos, la facultad de derecho de Madrid era un autentico estercolero a finales de los 70. Lejos quedaban ya los tiempos de Defensa
Universitaria, en los últimos años del franquismo, donde falangistas y nacional-socialistas hacían el trabajo sucio de los grises. La universidad se había convertido en una cloaca, donde apenas si se impartía docencia entre asambleas y actos de apoyo a terroristas y separatistas con el beneplácito de rectores y profesorado. Los alumnos que no compartían aquel fétido ambiente eran marginados y golpeados.
Se tomó la decisión de poner fin de una vez por todas a aquella situación. Escuadristas de todas las organizaciones juveniles se unieron para dar el escarmiento necesario.
Falange de las Jons con su 1ª línea, FN con Fuerza Joven y el recién nacido Frente de la Juventud, entraron en la universidad y desalojaron a la chusma, limpiaron pasillos, aulas y claustros de cartelería y demás miseria. Los únicos conatos de resistencia se dieron al principio de la acción y varios disparos disuadieron a los guarros de emular al Che.
El golpe de mano fue espectacular y la acción de castigo apenas duro unos minutos. Pero la repercusión en la prensa fue digna de un golpe de estado.
Una hora después, las radios interrumpían su programación para dar cuenta “del magnicidio“. Fue noticia prioritaria en los telediarios y portada en los periódicos.
Fue entonces cuando Juan José Rosón, el otrora camarada, salió con su lista de detenciones y pronunció aquellas abominables palabras que os refería al principio.
De la larguísima lista de detenciones que se produjeron, tan solo tres acabarían en prisión. Casualmente, los tres miembros del Frente, Peña, Gismero y Abelardo, fueron a dar con sus huesos a chirona.
Pero no quiero dejar pasar la ocasión de situar en el tiempo este hecho.
Decía al comienzo que estas palabras de Rosón daban el pistoletazo de salida a una carrera enloquecida por criminalizar a la ultra de casi todos los males en materia de orden público en este país, situando al Frente de la Juventud tan solo un peldaño por debajo de ETA.
Fue sin duda éste el detonante de la nueva situación que los militantes patriotas empezarían a vivir. Pero hacía ya mucho tiempo que la historia de amor -no correspondido- con las fuerzas de orden público se había roto, dejando al descubierto las miserias humanas con las que se construye “el aparato de los servicios secretos del estado". Los jóvenes falangistas pasaron de desplazarse al país vasco y recibir una lista con objetivos en Intxaurrondo o cualquier otro puesto destacado de la Guardia Civil, a ser manipulados primero y traicionados después en casos como Montejurra 76 o el tristemente conocido como caso Atocha en el 77, que sirvió para que Suárez legalizara el PCE sin posibilidad de protesta por los sectores más reacios del ejército y que dejó muchos años en prisión a algunos de los mejores camaradas.
Confío que algún día, el gran Pepe F. Cerrá se decida a escribir sus memorias, arrojando así algo de la luz que falta en este juego de sombras que fue el papel que nos toco hacer a la ultra en la transición, verdaderas marionetas de un siniestro guiñol que levantó su telón un 20 de Diciembre del 73, día que volaron al almirante Carrero con la complacencia de la CIA y que concluyó con el supuesto golpe de estado que legitimaría a la corona a los ojos de un ingenuo pueblo español, un 23 de febrero de 1981, justo cuando ya le estaban enseñando la misma puerta de salida que a su abuelito.
En el transcurso de estos escasos 7 años, se dejaron su futuro, su libertad e incluso la vida, algunos de los mejores jóvenes que yo he conocido.


DE MI GENERACION. Aquellos maravillosos años.
Supongo que muchos querréis saber cómo se llegaba a la militancia en aquellos años.
Bien, para explicar esto, es necesario remontarse en el tiempo, porque es fundamental situar dos generaciones tan distintas como son la vuestra y la mía y lo diferentes que son los tiempos que nos han tocado vivir.
Yo no sé quién es el cabrón que reparte las cartas, pero está claro que cada uno juega la mano que le ha tocado en el reparto. A diferencia del momento actual, tiempo de apatía, pasotismo e indiferencia, en mi juventud, la política se vivía con gran intensidad y tanto ellos como nosotros, vivíamos con pasión cada minuto y de esa misma manera defendíamos nuestras ideas, cada uno desde su trinchera, y las calles, nuestro lugar natural de enfrentamiento. Ni qué decir tiene, que las ganamos.
La generación de los sesenta somos la del baby boom español, nacimos en una sociedad en progreso que trataba de dejar en el olvido la tragedia de la guerra entre hermanos. Somos los hijos de los niños de la posguerra. La inmensa mayoría de nuestros padres no fueron combatientes, pero sí vivieron la terrible posguerra y sin ninguna duda eso les marcó. Creo necesario recalcar en este punto que si bien la de nuestros abuelos fue la generación que llegó a las manos, la de nuestros padres fue la que reconstruyó esta nación, que había sido completamente devastada. Y no se limitó a eso, sino que además, con esfuerzo y trabajo duro forjaron una sociedad sana y que por primera vez en nuestra historia miraba el futuro con optimismo. Cuando yo nací, hacia poco más de 20 años que había acabado la guerra civil española y tan solo 16 que había acabado la guerra civil europea. Nací en una familia convencional de la época, padre trabajador y madre ama de casa y educadora.
No afirmaré si esto es bueno o es malo, solo constato que era así. Mis primeros recuerdos son de partidos de futbol por la radio y de televisión en blanco y negro, con dos canales tan solo, de los que uno (el UHF) normalmente no se veía. El otro comenzaba a emitir al mediodía y terminaba a las 12 con el himno nacional.
Este hecho propiciaba que la familia conversara mucho, los hermanos compartiéramos interminables horas de juegos y también que dedicáramos muchas, muchísimas horas a la lectura. No afirmaré si esto es bueno o malo, solo constato que era así. Estudié en los Escolapios y hasta muchos años después no comprendí el inmenso esfuerzo que tuvo que hacer mi padre - un sencillo trabajador - para poder llevarnos a los tres hermanos a un “colegio
de pago“. En algunos colegios cantaban el cara al sol antes de entrar a las aulas, pero lo cierto es que salvo por algún detalle como éste, crecimos ignorantes de lo que era la política. Sin embargo fuimos educados en conceptos mucho más dignos: el respeto a todas las personas, en especial a los mayores; valores como la patria, la religión, la amistad. Y en la cultura del esfuerzo personal y del fin colectivo. No afirmaré si esto es bueno o malo, solo constato que era así.
Tampoco podría asegurar con certeza cuándo empecé a ser falangista, me incorporé a la militancia con poco más de 15 años, pero yo creo que lo era desde el mismo momento de mi concepción. Mi madre, maestra, carrera que nunca ejerció, perteneció a la Sección Femenina y me dormía susurrándome Montañas Nevadas como nana de cuna. A mí, de pequeñito, no me gustaba el cuento de caperucita o similares, prefería oír el relato de cómo un centenar de valerosos falangistas rechazaron al enemigo en el Alto de los Leones o cómo defendieron empapando sus camisas azules con su propia sangre, la sierra de Alcubierre. Con estas historias crecí, pero alcanzado el uso de la razón y cuando en mi colegio empezó la infiltración comunista vía “la canción protesta“, me preocupé de conocer más que lo que había oído desde
pequeño, nunca he sido de los que se callan, así que acerté a documentarme para cerciorarme de estar en el bando correcto. Entonces, lo molón era ser progre y tocar la guitarra. Yo opté por tocar los cojones y lógicamente no podía durar mucho en un colegio que - como la mayoría de los centros religiosos - había abierto de par en par sus puertas al comunismo.
Ya con catorce años y muerto Franco, los colegios se transformaron como por obra de un tsunami, de la noche a la mañana, de centros apacibles consagrados a la educación, a lugares de enfrentamiento abierto entre bandos irreconciliables. Cansado de ser expulsado cada dos por tres por defender valores que ellos mismos me habían inculcado, comencé a militar en Fuerza Nueva. Aquello me proporcionó al menos cierto aura de respeto, con FN no se jugaba. Un día apareció una pintada enorme en un muro del colegio. Justo al lado de la iglesia, había una puerta que estaba tapiada desde el final de la guerra y que daba a los sótanos de dicha iglesia. Junto a ella y en unas letras enormes, alguien había escrito “AQUÍ HUBO UNA CHECA" (cosa que era cierta, por añadidura) y un poco más próximo a la puerta del colegio un recuerdo a la sra. madre del rector, con una esvástica como toda firma, para dar más énfasis al slogan.
Indiscutiblemente fui acusado y mi padre fue llamado a capítulo. Al rector no le cabía duda de que yo era el responsable de aquella monstruosidad (y a mi padre tampoco) pero éste le contestó ¿puede demostrarlo?. A lo que el rector propuso a mi padre que me cambiara de colegio y ellos no harían constar en mi expediente las expulsiones. Mi padre, entendiendo que no me iban a dejar vivir y valorando en toda su extensión el nuevo círculo de amistades que yo disfrutaba, ante la eventual posibilidad de que la próxima vez le dieran un repaso con un bate al curita cabrón de esos que te duelen hasta cuando lo recuerdas, accedió y pasé a ser estudiante del flamante instituto Luis Vives de Valencia, donde debería acabar el BUP sin problemas.
Eso sí que fue salir de Málaga para caer en Malagón. En mi vida había visto tanto cabrón junto y con la sede de FN a escasos dos minutos !! .
Se me antoja innecesario deciros que aquel Luis Vives fue el más limpio de propaganda marxista que se recuerda.
Las consecuencias de aquel cambio pronto se hicieron notar en mis notas ya que aquel mismo año, cambié por dos veces mi horario de clases, intentando conciliarlo con las prioridades de mi militancia política . No me preguntéis cómo pude acabar el bachiller, porque no lo sé; pero sí os puedo decir que aquel año sacamos diputado a Blas Piñar. Un hito sin precedentes y que a día de hoy estamos muy lejos siquiera de soñar.
Fuerza Nueva, como partido político, siempre fue una amalgama de ideologías difíciles de conciliar en el que tan solo la personalidad y el magnetismo de su líder, mantenía unido.
Aquel año y con su flamante recién estrenada representación parlamentaria, FN dio un giro radical a su política, deshaciéndose de aquellas etiquetas que podrían sonarle mal a una sociedad española altamente politizada. La revolución soñada por los jóvenes volvió a ser más pendiente que nunca para una formación que empezó a entablar pactos con partidos más moderados, con el fin de formar una amplia coalición de derechas.
Como no podía ser de otra manera, aquello acabó con una escisión y yo pase a formar parte del Frente de la Juventud.

De mi etapa en Fuerza guardo muchísimos buenos recuerdos, los puestos de venta dominicales, la ilusión con la que madrugaba los domingos para ponerlos, acabé siendo jefe de ventas de Fuerza Joven; las tertulias que se formaban todas las tardes entre camaradas de todas las edades, mayores, de camisa vieja o divisionarios, con otros barbilampiños como yo (que revisábamos viejos textos sin parar para poder meter cuchara en los debates). Aunque lo que de verdad era fascinante, era escuchar. Tampoco se me olvidará la noche del recuento que daba el acta de diputado al notario.
Yo había trabajado toda la campaña en el departamento de prensa, encargándome de las crónicas de los actos y llevándolos personalmente después, uno por uno, a todos los diarios valencianos. En verdad os digo que no hay palabras para contar lo que se vivió en la sede. También hay recuerdos amargos, la bomba en el local, el robo de los ficheros y su publicación en Interviú, la paliza a mi camarada y hermano Bari -que está por aquí- que lo dejó en coma y con secuelas de por vida.
En fin, éramos jóvenes y soldados de una causa. Tan jóvenes éramos, que hoy 30 años después, aun no somos mayores.

SI UN CAMARADA FALANGISTA . . .
He sido insistido en que hable de mí y nada hay que me produzca mas embarazo que hablar de mí mismo.
Algunos de los que están aquí sentados y que me conocen bien, saben con qué frecuencia digo aquello de “el que habla mucho de sí mismo es porque tiene poca cosa que decir“. Y os aseguro que conozco muchos casos en nuestro mundillo que certifican esta frase. No tengo problema en contestar al acabar la conferencia a cualquier cosa que deseéis conocer de mi persona. Pero ahora mismo, prefiero hablar de cómo éramos.
Recordaba al redactar estas líneas una pequeña anécdota sin importancia aparente pero que espero que os haga reflexionar sobre la importancia que tiene en nuestro pensamiento la jerarquía. Acudíamos a una cena en una localidad cercana a Valencia que se llama Algemesí. Al llegar a ella, el joven jefe de la delegación de Fuerza Nueva se acercó a recibirnos, su nombre Josema Llácer. Yo acompañaba al carismático jefe de Fuerza Joven, Javier Mompó. Al llegar a la altura de Llácer y mientras le estrechaba la mano, Mompó le dijo: “a tus órdenes". Para mí, Mompó era como el espartano Leónidas y en ese mismo momento aprendí una de las lecciones más importantes de nuestra ética y estilo: saber obedecer.
Tal vez uno de los grandes problemas que tenemos en la actualidad es que casi nadie se pone ya a las ordenes de nadie. Muchos prefieren crearse un patio privado para su ego antes que decir “a tus órdenes".
Nosotros éramos jóvenes y como tales, rebeldes, alegres y pendencieros. Pero también éramos honestos, comprometidos y disciplinados. Éramos hermanos de sangre, ¡ éramos camaradas, joder !.
Juan Ignacio fue el último jefe que tuve y ciertamente en su persona reunía todas las cualidades que acabo de citar. Era un inconformista de manual, tal vez no fuera un purista ideológicamente, pero su tremenda energía y capacidad organizativa, añadida a su prestancia a tomar decisiones y aplicarlas de inmediato, hacían de él un líder indiscutible.
Los bastardos que lo asesinaron no alcanzaron a comprender que mientras a él se le escapaba la vida entre los brazos de su madre, primera persona que lo auxilió, su sangre a borbotones germinaba en nuevos soldados para la causa.
Su memoria y el ejemplo de su entrega generosa es el que me ha vuelto a bajar a la arena veintitantos años después de que me retiraran y posiblemente es el que os ha traído a vosotros hasta aquí. Mártir, en griego antiguo significa testigo y viene a decirnos literalmente “aquél que entrega su propia vida como testimonio de su fe".
Juan Ignacio es otro mártir de nuestra revolución. Hay algo que siempre me ha llamado poderosamente la atención y es la forma que tienen de morir los nuestros y la poca importancia que le dan. Si yo os pidiera ahora mismo que pensárais en un líder revolucionario, seguramente la primera imagen que se os vendría a la cabeza es la de un barbudo de mirada estrábica, con la boina ladeada con estrella roja y el pelo enmarañado por el viento. Pero lo cierto es que cuando el ejército boliviano caza al Che Guevara, tuvo que sacarlo de
debajo de una cama. Lo cierto es que a Trotsky lo mataron a ostias con un piolet en su refugio mexicano. Lo cierto es que a Durruti -aunque en el frente- lo mató por la espalda “el fuego amigo". Lo cierto es que a Nin lo torturaron hasta la muerte en una purga intestina. No me invento nada, así mueren los revolucionarios rojillos.
En cambio, la dignidad y entereza que mantienen los nuestros cuando se enfrentan a sus últimas horas es ejemplar. La Falange queda descabezada en el transcurso de la guerra porque la mayoría de los camaradas de primera hora caen en el Frente combatiendo. O contra una pared, brazo en alto y con España en sus labios. Onésimo muere en una emboscada cuando recién liberado se dirige a su puesto en el frente. Qué contar de Ramiro Ledesma que no sepáis, Ramiro se enfrenta a sus carceleros abalanzándose contra ellos gritándoles “no me matareis como a un cordero, yo elijo dónde y cuándo quiero morir “. Juan Ignacio cayó asesinado en una emboscada preparada... llevaba el brazo enyesado.
Dignidad, contra lo que muchos creen, no es el delantero centro de la selección brasileña. Ni honor, un escote pronunciado.
 
DE UN ESTILO, EL COMPROMISO.

Hace pocas semanas, una camarada de nombre Flavia era agredida en la universidad de Valladolid, su ciudad de adopción, porque en el ejercicio del compromiso con sus ideas se enfrentaba a un grupo de intolerantes defensores de la libertad de expresión, de la propia claro está.
Esta situación, tal vez novedosa para algunos de vosotros debido a vuestra juventud, se va a repetir a lo largo de vuestra vida de manera obstinada. Todos los que ya peinamos canas, las hemos vivido en incontables ocasiones.
Y la cosa no cambiara cuando dejéis la vida estudiantil para incorporaros a la vida laboral y sumergiros así, de lleno, en lo que conocemos por sociedad civil. Tan solo cambiara el escenario del conflicto, pero descubriréis que los actores, con distintas caras, interpretan el mismo papel.

Me habéis traído aquí para hablaros de compromiso y nada más fácil para mí que remitirme al ejemplo de Flavia sin necesidad de meterme en disquisiciones filosóficas o zarandajas históricas.
El compromiso con vuestras ideas y principios debe ser el leit motiv de vuestra vida. ¿Quiero decir con esto que debéis ser escuadristas o militantes durante toda
vuestra vida? No necesariamente.
En este momento no hablo de militancia, sino de compromiso; son cosas muy
diferentes. Evidentemente, si encontráis acomodo en algún grupo que responda a vuestras
inquietudes y en el que os sintáis cómodos, nada mejor para alguien con afán de trabajar por sus ideas, que militar.
La gran ilusión de todos los que vivimos los años de la transición y que conocimos los años de las grandes manifestaciones de la plaza de Oriente o el fabuloso poder de convocatoria de FN, sería la aparición de un movimiento fuerte, actual y capaz de aglutinar todas las sensibilidades, en el que nuestra experiencia sirviera para allanar el camino de las nuevas generaciones de patriotas que estáis llamadas a ser las que lleven nuestras banderas a la victoria.
Pero desgraciadamente, la vida os llevara a menudo por caminos que os separarán de la actividad política.
¿Que supone para mí entonces el compromiso político?.  
Es sencillo, la actitud de Flavia. El ser capaz de no renunciar nunca a ese espíritu de rebeldía. El dar testimonio cada día y en cada situación de lo que significa ser un patriota revolucionario.
Podéis encontrar en nuestro pequeño mundo a militantes de larguísima trayectoria, algunos que han pasado por todos los proyectos habidos y por haber y que han salido de todos ellos, dejando donde había ilusión, un inmenso erial.
Y encontraréis también a muchos que abandonaron en su día la militancia activa, pero jamás dejaron de ser activistas de sus principios.
Principios, he aquí la base sobre la que se sustenta el ejemplo.
No nos pueden valer aquellos que con su ejemplo personal, lejos de convertirse en estandartes, se convierten en un lastre para nuestras ideas. No pueden valernos los que agiten la bandera de la revolución desde el hoyo 12 de un campo de golf o desde la barra vip del último garito de moda, por mucho que declamen de manera vehemente combativos discursos.
Haced de vuestro ejemplo personal la primera de las banderas de nuestro movimiento; pensad siempre que incluso cuando no estéis encuadrados, seguís siendo soldados de nuestra causa y como tales vais a ser mirados.
Aquél que consiga a través de su vida personal, familiar y laboral ser un ejemplo para los que le rodean, conseguirá de esa manera ser el principal activo de sus ideas.
Aquellos que, por el contrario, en su vida personal se abandonen en manos de la molicie, de drogas, de corruptelas o de cualquier otra actitud perniciosa, se convertirán de facto en el peor enemigo para nuestra imagen en la sociedad a la que pretendemos convencer.
Es, pues, el primer argumento de un militante ser una persona ejemplar, da igual donde desarrolle su labor profesional, ya sea en una fábrica o impartiendo docencia en el aula de un instituto.


DE NUESTRO MOVIMIENTO. PATRIOTAS REVOLUCIONARIOS.
Hemos hablado de cómo era la militancia política hace 30 años y hemos dibujado un poco el cómo se fue produciendo la decadencia que nos ha traído hasta el deplorable momento actual del mundillo patriota.
No es, desde luego ni para sentirse orgulloso, ni para tirar cohetes, pero ya hemos analizado las causas y como siempre, hemos sido un juguete en manos de poderes fácticos, por lo que tampoco es necesario rasgarse tanto las vestiduras, pero sí ha llegado el momento de aprender de nuestros errores e incluso de los que pudieron cometer los camaradas de primera hora, y reaccionar.
Nos estamos manejando con textos -recordemos que pronto hará un siglo de la aparición del primer número de La Conquista del Estado- y con problemas que se proclamaron el siglo pasado. Pero la necesidad de un cambio profundo del sistema actual, sigue intacta. La estrategia para abordar ese cometido es objeto de un debate sin fin que nos tiene atrapados en un bucle similar al de la película “Atrapado en el tiempo (El día de la marmota)“. Y tal vez, como el protagonista del film, solo seamos capaces de salir de él cuando abandonemos antiguos prejuicios. Es verdaderamente lastimoso que sangre tan generosa como la vertida por los nuestros, no genere un sentimiento de unidad por encima de cualquier otra consideración de carácter partidista.
Yo cuando he visto a los guarretes, alborotando recientemente en las calles de Valencia o en las algaradas del 15M, no les he visto pidiéndose el carnet o preguntándose si son de Marx o de Proudhon. Tenemos mucho que aprender de ellos, la sangre de nuestros caídos así nos lo demanda. Pero además, hemos de ser constantes y no desfallecer en señalar a nuestro verdadero enemigo, porque si no existiera el capitalismo, no existirían los comunistas.

Veamos, para los de la logse, un ejemplo: tú tienes una casa, casa que heredaste de tus padres y éstos de los suyos, casa que compartes con tus hermanos. Pero un pequeño grupo de gente, y aun no alcanzas a comprender por qué, se ha enseñoreado de vuestra casa. Y además, no solo se han hecho los putos amos, sino que encima, la descuidan, la vilipendian y la emplean para enriquecerse, ¡y la casa es tuya y además tu pagas sus gastos!. Cuando les demandas la devolución de tu propiedad, ellos astutamente te dicen, “te devolveré tu casa pero hay que arbitrar la forma para hacerlo. Mira, cada cuatro años puedes coger este trocito de papel higiénico, con el que previamente ya nos hemos limpiado el culo y lo introduces en estas bonitas peceras, procurando elegir libremente de entre todas, la mierda que más te guste (total , son nuestra mierda). Y a este acto le vamos a llamar democracia. Eso sí, a aquél que discrepe le señalaremos con el dedo, lo estigmatizaremos con deleznables etiquetas sociales del tipo “rebeldeinadaptadoyfascista" y será hostigado por nuestros cuerpos de seguridad, creados para tal fin y pagados por ustedes, los borregos“.
Mientras no seamos capaces de desalojar de nuestra casa (nuestra patria, para los de la logse) a esos okupas de frac, seguirá habiendo comunistas, porque persistirá la injusticia social.

Siempre habrá quien al mirar la botella la vea medio vacía, pero yo soy de los que prefieren pensar que solo le falta un culín. ¿Por qué ese optimismo con lo que está cayendo?. Pues bien, porque soy de los que piensan que nuestra ideología se encuentra en las raíces mismas de nuestra patria, que existe de una manera latente en nuestros genes y desde luego mucho,
muchísimo tiempo antes de que Ramiro y Onésimo la proclamaran.
A este razonamiento soy aficionado desde mis tiempos de estudiante cuando simultaneaba el estudio de los clásicos en el cole, con mi voracidad por los textos políticos en mi casa. Y desde entonces pienso que la tarea de cambiar España es una tarea secular y que algún día se resolverá.


CANSADO ESTOY DE LA CORTE
CENSURA COSTUMBRES Y LAS PROPIEDADES DE ALGUNAS NACIONES
Cansado estoy de la Corte,
que tiene, en breve confín,
buen cielo, malas ausencias,
poco amor, mucho alguacil.
Ahíto me tiene España;
provincia, si antes feliz,
hoy tan trocada, que trajes
cuida, y olvida la lid.
 
De la admiración por Quevedo, me quedó su eterna lucha contra el poder y contra todo lo establecido, así como su amor inmenso por su patria.
Decir que don Francisco fue un patriota revolucionario seria posiblemente una descripción muy acertada de su personalidad política.
Cuando Quevedo declara "ahíto me tiene España", sin ninguna duda estaba realizando un análisis similar a aquél, posiblemente más conocido por la mayoría de los que aquí os encontráis, de José Antonio Primo de Rivera, cuando proclamaba:

“Nosotros amamos a España porque no nos gusta. Los que aman a su patria
porqué les gusta la aman con voluntad de contacto, la aman física,
sensualmente. Nosotros la amamos con voluntad de perfección. No a esta
ruina, a esta decadencia de nuestra España física de ahora, sino a la
eterna, inconmovible metafísica de España” .

Pero, anticipándose varios siglos al movimiento de las cinco flechas yugadas, Quevedo, en su conocido soneto Miré los muros de la patria mía, nos muestra su infinita tristeza por la situación de desmoronamiento físico y moral de su patria, esta describiendo sentimientos
que sin duda alguna os son muy familiares.

“Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados de la
carrera de la edad cansados por quien caduca ya su valentía. Salíme al
campo: vi que el sol bebía 5 los arroyos del hielo desatados, y del monte
quejosos los ganados que con sombras hurtó su luz al día. Entré en mi casa:
vi que amancillada de anciana habitación era despojos, 10 mi báculo más
corvo y menos fuerte. Vencida de la edad sentí mi espada, y no hallé cosa en
que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte”.

O cuando no se resigna a la ingratitud que muestra su patria hacia sus mejores hijos, también está implícito ese aroma de rebeldía y rabia que caracterizara posteriormente los escritos de nuestros primeros.

MEMORIA INMORTAL DE DON PEDRO GIRÓN, DUQUE DE OSUNA, VIRREY DE NAPOLES,
MUERTO EN LA PRISIÓN

Faltar pudo su Patria al grande Osuna,
Pero no a su defensa sus hazañas;
Diéronle Muerte y Cárcel las Españas,
De quien él hizo esclava la Fortuna.
Lloraron sus envidias una a una
Con las propias Naciones las Extrañas;
Su Tumba son de Flandes las Campañas,
Y su Epitafio la sangrienta Luna.
En sus exequias encendió al Vesubio
Parténope, y Trinacria al Mongibelo;
El llanto militar creció en diluvio.
Diole el mejor lugar Marte en su Cielo;
La Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio
Murmuran con dolor su desconsuelo.
Hallamos este sentimiento de amor a la patria mas allá de lo razonable,
precisamente por una voluntad férrea de cambiarla, a lo largo de toda la
historia de España, en escritores, poetas o pensadores hasta llegar a
nuestros tiempos.
Gil de Biedma, nada sospechoso de camarada, vuelve a recordarnos nuestra
misión cuando nos dice:
Nuestra famosa inmemorial pobreza
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno,
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.


Es por este motivo que soy de los que siempre verán la botella medio llena, porque nuestra patria se ha forjado a golpe de espada y de verso, por eso nuestra ideología es poesía y milicia. Siempre, a lo largo de la historia de nuestra anciana y amada madre España, han existido románticos luchadores irreductibles que han proclamado la gran verdad a los cuatro vientos sin temer las consecuencias de su aserto: ESPAÑA NECESITA SU REVOLUCION.
Y SOLO LOS QUE AMAN A SU PATRIA, LA LLEVARAN A CABO.

Amigos y camaradas, esto fue todo. Tan solo pediros antes de despedirnos, que recordéis siempre el compromiso de nuestra lucha:


¡¡ PATRIA, JUSTICIA , REVOLUCION !!


Juan Antonio López Larrea
24 de Marzo de 2012 .

13 mar. 2012

Campaña solidaria para restaurar la memoria divisionaria



En la víspera del pasado 10 de Febrero, fecha en que conmemorando el inicio de la batalla de Krasny Bor se celebra todos los años un homenaje a los Caídos de la División Azul en el cementerio de La Almudena (Madrid), el sencillo monumento en recuerdo a los héroes de la Blau sufrió una vil y cobarde profanación, habiendo sido arrancadas diversas placas y sufridos otros daños.




La Asociación In Memoriam Juan Ignacio quiere difundir y apoyar la iniciativa de los amigos del foro Memoriablau en pro de recaudar fondos para restaurar y acondicionar este monumento, como un necesario gesto hacia los que derramaron su sangre por España y por Europa allá en las estepas rusas.


Donativos: Banesto  0030 8112 10 0000201272


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8 mar. 2012

1ª Jornada de la Primavera Valenciana

El día 12 de Mayo se celebrará en la capital del Turia la 1ª JORNADA DE LA PRIMAVERA VALENCIANA, organizada por la A.C. In Memoriam Juan Ignacio.
En breves fechas se hará público el programa.

¡ ACUDE !