Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

11 dic. 2011

A Juan Ignacio




Camarada Juan Ignacio:
Hoy hace 31 años que una mano asesina acabó con tu vida. Aparte de quién apretó el gatillo, merece el máximo reproche quien desde las cloacas del Estado te señaló como objetivo para acabar con tu vida y con ella decapitar el Frente de la Juventud, tu creación política, verdadera vanguardia de la revolución nacional que, junto a otras organizaciones, se oponía al sistema de partidos que alumbró la Constitución de 1978.

No creas que tu sacrificio fue en vano. Quienes tuvimos el privilegio de conocerte, de saber de tu entrega a los ideales que profesamos, de PATRIA, JUSTICIA y REVOLUCION, no nos hemos olvidado de ti. Al menos vives en nuestros corazones y a nosotros nos corresponde -y a ello nos comprometemos- que tu memoria no se pierda en el olvido, y para ello haremos todo lo posible para que tu ejemplo sea conocido por las futuras generaciones de Españoles y sirva como trampolín para futuras acciones –“santas aventuras” de las que hablaba Fray Miguel Oltra- que sin duda la Patria nos va a demandar.

A ti te tocó la peor parte, dar tu vida. Sin posibilidad de defenderte. Otra cosa hubiera sido si hubieran ido a por ti cara a cara. Pero la alevosía tiene eso, que priva de toda posibilidad de defensa a la víctima. Malditos sean mil veces tus asesinos.
Te privaron, en lo personal, de poder crear una familia, de crecer como persona con el devenir de los años, como todos nosotros hemos intentado hacer, unos mejor que otros, de poder reafirmarte en tus /nuestras ideas o tener la posibilidad de cambiarlas; cosa que, sinceramente, no creo que hubieras hecho jamás, pues estabas hecho de esa pasta especial con que el Creador nos ha distinguido a los fascistas, fieles, leales, inasequibles al desaliento, sin que nos alcancen los cantos de sirena de los demócratas de pacotilla.
Pero no creas, al fin y al cabo te hicieron un gran favor. En estos 31 años transcurridos te han privado de ver como detenían a tus camaradas más próximos y queridos, como los torturaban, como los perseguían, como los enjuiciaban, con mayor o menor justeza o justicia, como los condenaban a unos, como marcharon al exilio otros, sin poder volver a España hasta transcurridos veinte años, como finalmente se tuvo que autodisolver el Frente, asfixiado política y económicamente.
Te han privado de ver la defección de algunos de tus camaradas –hablo ahora no solo del Frente sino en plan más general del mundo “patriota”- quienes han preferido acomodarse a los nuevos tiempos y llevar una vida más acorde a estos, menos comprometida y más fácil en lo personal. Ahora se avergüenzan algunos de haber pertenecido al Frente –o a Fuerza Joven, o a Primera Línea-, incluso hablan de que eso fueron “pecados de juventud”. Te han privado del dolor que representa tenerlos cara a cara y tener que hacer ejercicios mentales para no escupirles, o, como hubieras hecho tú, sacudirles directamente a ver si reaccionaban y se quitaban de en medio tanta estupidez.
Te han privado también de ver cómo, en tan solo 31 años, el sistema que alumbró la Constitución de 1978 ha conseguido destrozar España, aquella España que amábamos porque no nos gustaba, y que nos impulsó en esos años de la transición a luchar por ella, por mejorarla en todos los sentidos, aún a costa de nuestros estudios o nuestros trabajos.
Incluso aquellos motivos por los que luchábamos al situarnos en contra de las pretensiones del nuevo régimen, pretensiones hoy totalmente conseguidas por éste, tales como alternancia de los dos partidos mayoritarios sin posibilidades para ninguno más, autonomías, claudicación del Estado ante el terrorismo de ETA, hoy parece que no tengan sentido, al haberse abierto nuevos frentes de lucha, tales como el combate contra el nuevo orden mundial o globalización, la pérdida de soberanía nacional a favor de la Europa de los mercados, el sometimiento a los intereses de Estados Unidos e Israel quienes de continuo nos embarcan en inútiles guerras a las que llaman operaciones de pacificación, y finalmente la sustitución de los distintos gobiernos nacionales europeos por lacayos de los mercaderes, léase Goldman & Sach, como ha ocurrido en Grecia e Italia recientemente, y que aspiran a controlar bajo un régimen de esclavitud a los nacionales de los distintos Estados europeos. De todo esto también te han privado.
Pero lo que no sabían tus ejecutores es lo que iban a conseguir con tu asesinato, y es que tu figura, tu ejemplo, el carisma que tuviste en vida, te sobrepase más allá de tu muerte, y al igual que en el día de tu entierro conseguiste la Unidad de acción de los grupos juveniles falangistas, quienes acudieron como un solo hombre a darte cristiana sepultura, a soportar las provocaciones y los envites de los esbirros del sistema, que incluso hicieron que tu féretro rozara el suelo para a continuación ser alzado instantáneamente por nuevos brazos de tus camaradas, hoy seas el revulsivo y el referente para que esa Unidad de acción tenga de nuevo reflejo en la calle y pueda un día que se prevé no muy lejano desembocar en la creación de un movimiento nacional y revolucionario que consiga las metas que te propusiste en vida y que la Patria está demandando con urgencia, so pena de perecer en caso de no llevarse a cabo.
Es por esto que un grupo pequeño, pero decidido, de tus antiguos camaradas de todas las familias de nuestro entorno hemos recogido la bandera que cayó con tu muerte y con paso lento pero seguro nos hemos comprometido a continuar la lucha, la eterna lucha contra los enemigos de España, y en fecha próxima saldremos a la calle a gritar al mundo nuestras consignas, nuestras viejas canciones de amor y de guerra y nuestra esperanza en que es posible una España mejor, para que de una vez consiga el pueblo Español la Patria, el pan y la Justicia que a tí te negaron tus asesinos. Asesinos a los que desde aquí maldigo y digo que pronto llegará el día en que les pongamos cara, nombre y apellidos para, al margen de una justicia –así con minúsculas- para ti ya imposible, porque te la negó quien tenía el deber legal de dártela, al menos sirva de escarnio público para ellos y sus estirpes, por los siglos de los siglos.
Camarada Juan Ignacio, te esperamos el día 16 de diciembre de 2011, en que conmemoraremos el 31 aniversario de tu asesinato, para que desde el lucero que ocupas, nos acompañes y nos guíes a quienes desde el recuerdo de tu figura están comprometidos en la prosecución de la lucha por Una España mejor.


¡PATRIA-JUSTICIA-REVOLUCION!




JOSÉ MANUEL LLÁCER
12 DE DICIEMBRE DE 2011