Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

14 nov. 2011

Presentación pública de la Asociación. José Manuel Llácer

JORNADAS DE LA DISIDENCIA. MADRID 11, 12 y 13 de noviembre 2011.
José Manuel Llácer 



INTRODUCCIÓN

Camaradas :
Me cumple el deber y el honor de presentar públicamente el nacimiento de la Asociación Cultural JUAN-IGNACIO-IN MEMORIAM, cuya documentación para su legalización quedó presentada en 26 de septiembre de 2011 en el Registro General del Ministerio de Interior. Sus fines, aparte de los que por imperativo legal constan en sus Estatutos, están implícitos en el propio nombre de la misma, “Asociación Cultural IN MEMORIAM JUAN IGNACIO", o lo que es lo mismo, dar a conocer quien fue JUAN IGNACIO y por ende la defensa de su creación política, el FRENTE DE LA JUVENTUD.
El 12 de diciembre de 1980 tres certeros disparos de pistola, de los cuatro disparados, acababan con la vida de Juan-Ignacio González Ramírez en el portal de su casa en la calle Antonio Acuña n. 19 de Madrid. Contaba 28 años de edad. Con su muerte quitaban de en medio a la persona y al líder del Frente de la Juventud, el principal grupo político de la vanguardia nacional-revolucionaria de la España de la transición, que junto con la 1ª línea de Falange Española, - “dos unidades hermanas de un mismo ejército” en palabras del camarada Pedro-Pablo Peña-, traían en jaque al Estado nacido de la transición por su oposición frontal al sistema partitocrático alumbrado por la Constitución de 1.978 .
En unos días se cumplirán 31 años de aquel asesinato que a fecha de hoy sigue sin resolverse. Es el único crimen político de la transición que ha quedado impune. ¿Merece la pena 31 años después pedir justicia para Juan Ignacio?. ¿Merece la pena 31 años después recordar a Juan Ignacio, dedicar tiempo, esfuerzo y dinero para que ese asesinato no sea olvidado cuando los coetáneos de Juan-Ignacio hayamos desaparecido de este mundo?.  La respuesta obviamente es que sí.
Porque recordando a Juan-Ignacio, y dando a conocer su figura, su ideario, su acción, su entrega a los ideales que defendió, estaremos clarificando nuestras propias posturas ideológicas para a continuación preguntarnos si vale la pena seguir la lucha o si esta lucha hoy, 31 años después, ya no tiene sentido ni para nosotros ni para las generaciones venideras de nuestro espectro político.
Vaya por delante que yo no milité en el Frente de la Juventud. Yo milité en FUERZA NUEVA, hasta que por unas pretendidas conversaciones para una alianza electoral con DERECHA DEMOCRATICA ESPAÑOLA, el partido de SILVA MUÑOZ, propiciaron la salida de la Sección Local de la que formaba parte. Por lo que mis palabras sobre JUAN IGNACIO quizá tengan la objetividad de quien analiza la persona y su participación en los hechos sobre los que voy a hablar desde fuera de su inmediato entorno político. Este análisis abarca un espacio temporal que va desde el 20 de noviembre de 1975 (muerte de Franco) hasta la disolución del Frente en 29 de agosto de 1982.



PARTE  1ª.- EL PERSONAJE.
¿QUIEN FUE JUAN IGNACIO?

Juan Ignacio fue un joven más de esa generación nacida en la época franquista en la que, consideraciones político-ideológicas aparte, que no son aquí objeto de este análisis, se vivió una etapa en la que la característica principal a destacar fue el orden. Orden que, desde la defensa de la Unidad de España, y de su libertad con respecto a las demás naciones,  propició el despegue de España en lo económico hasta convertirse en la décima potencia económica mundial, así como posibilitó el acceso a la Universidad de los hijos de familias trabajadoras, con la consiguiente elevación del nivel económico-cultural de las mismas. Emergió con ello una potente clase media. No es que fuera un Estado idílico, pero comparado con el actual, pues ¿qué quereis que os diga?, el actual estado de cosas está a años luz de aquella forma de vida.
El 20 de noviembre de 1975, esa situación se quebró con la muerte del Jefe del Estado, Francisco Franco. Se abría para España, y para los jóvenes de esa época, una etapa de incertidumbres, cambios no siempre deseados, y finalmente traiciones al más alto nivel (lease las propias Cortes del régimen y la Corona) que posibilitaron que España pasase de ser un Estado de democracia orgánica a un Estado partitocrático en tan solo 3 años (desde la muerte de Franco hasta la promulgación de la Constitución de 1978).
Como coadyuvante de la llamada transición a la democracia se recrudeció durante esos años el terrorismo de Eta, Frap, Grapo y otros grupúsculos marxistas, se expandieron los grupos separatistas por toda España, y en definitiva, por unos y por otros, se señaló como origen de todas las maldades al franquismo, y por ende, a quienes se autocalificaran o fueran señalados como franquistas, o lo que era peor aún, como fascistas, aunque una cosa y otra no fueran exactamente iguales.
Una parte importante de la juventud española comenzó a posicionarse ante este estado de cosas, y no con ánimo de defender un régimen que ya estaba muerto de salida, sino movida por unos ideales nacionales y revolucionarios extraídos del fascismo, que en palabras de Codreanu era definido como “defensa de la Nación de los peligros que la amenazan”, y cada quien en su entorno de trabajo o de estudio buscó a sus afines en pensamiento y comenzó a organizarse.
Una parte también importante  de la sociedad española asumió el rol de defensor del franquismo, y del Estado Nacional, por fidelidad a la figura del Caudillo unos, por ideología más o menos falangista otros, y los restantes por patriotismo puro y simple, pues no estaban muy lejos los recuerdos de la actuación del frente popular marxista en la época republicana.
Unos y otros confluyeron en un movimiento que desde unos cuantos años atrás ya venía adivinando lo que se le venía encima a la España de aquellas horas y que se erigió en vanguardia de la lucha nacional contra los enemigos de España: FUERZA NUEVA.
JUAN IGNACIO fue uno de ellos. La primera imagen de JUAN IGNACIO me vino a través de una fotografía publicada en EL ALCAZAR allá por 1976 cuando con ocasión de una manifestación patriótica el reportero tomó una imagen de la misma en la que aparecía JUAN IGNACIO y a su lado JOAQUIN LOPEZ ambos en actitud enfervorizada. Emplazo a las ratas de hemeroteca a que localicen dicha instantánea, ya que no son muchas las fotografías de JUAN IGNACIO y dado que los dos citados junto con CARLOS DE AGUINAGA fueron un tiempo después los firmantes del acta de constitución del FRENTE DE LA JUVENTUD como partido político.


PARTE 2ª.
JUAN IGNACIO y FUERZA NUEVA.

La trayectoria política de JUAN IGNACIO no podría entenderse sin los pasos dados por este en FUERZA NUEVA. Sobre FUERZA NUEVA ¿qué os voy a contar?. Está todo escrito y magníficamente ilustrado en diversos libros de la editorial F.N. Quizá se puedan echar en falta tantas y tantas acciones, enfrentamientos y escaramuzas con el enemigo realizadas por secciones provinciales y locales que escapan al conocimiento de la dirección de F.N. en Madrid por razones obvias y que son igual de interesantes que las reflejadas en esos libros. De momento permanecen en la sombra hasta que alguien se decida a escribirlas.
Creo que fue en 1976 cuando JUAN IGNACIO se acerca a FUERZA NUEVA con la intención, según sus palabras, de militar. Así lo escribe Abelardo Pons, uno de sus más cercanos en aquellos momentos. De entre el aluvión de nuevas incorporaciones de jóvenes a F.N. pronto destaca JUAN IGNACIO por su ímpetu, su talante patriótico y revolucionario, y por una de sus cualidades, la socarronería con la que trataba todos los temas sin perder por ello nada de su seriedad, lo que propiciaba una agradable cercanía con quienes le trataban. Yo pude comprobar todas esas cualidades en varios de los desplazamientos a Madrid con ocasión de diversas manifestaciones fuerzanovistas y conmemoraciones del 20-N en los bares y cafeterías de la zona cercana a la sede de Núñez de Balboa en las horas previas a dichos actos junto con mi entonces Jefe Territorial de Levante de Fuerza Joven, Javier Mompó.
Que JUAN IGNACIO no era un militante cualquiera lo dice el hecho de que pronto es nombrado JEFE PROVINCIAL DE FUERZA JOVEN de Madrid. En ese cometido realizó una ingente labor organizativa auxiliado por un buen grupo de camaradas. Se organizó FUERZA JOVEN casi como si se tratara de un movimiento diferente a FUERZA NUEVA, con casi total autonomía. La estructura era militar. Escuadras, líneas, centurias, uniformidad, trabajo en la calle en los puestos de propaganda política, pegadas de carteles, seguridad en los actos del partido, tanto en Madrid como en los desplazamientos a provincias, cada quince días, allí complementados con militantes de la zona. Importantísimo era el papel de la mujer en FUERZA NUEVA y FUERZA JOVEN.
Las chicas de FUERZA JOVEN vivían la militancia y la lucha de igual a igual, codo con codo con los militantes varones. Este patrón se repitió exactamente igual, más si cabe, tiempo después en el Frente de la Juventud. FUERZA JOVEN se veía allí donde F.N. organizaba algún acto.
Cuando las necesidades lo exigieron se creó, alentada por JUAN IGNACIO, la Sección C, grupo de militancia selecto y disciplinado, camisa azul clara legionaria y boina negra. En la sección C militó lo más granado de Fuerza Joven, lo más decidido y lo más formado ideológicamente, o lo que es lo mismo, gente que quería luchar y luchaba sabiendo el por qué, y este por qué no era por un movimiento de derechas, ni de izquierdas, no era para dar al sistema recién instaurado y a sus nefastas consecuencias una respuesta bobalicona y floja, sino una respuesta radical en el contenido y dura en las formas.
Poco tiempo después JUAN IGNACIO fue nombrado jefe nacional de FUERZA JOVEN. En ese cometido le vimos en numerosos actos de FUERZA NUEVA al frente de los muchachos de la Sección C, quienes le seguían al fin del mundo a sabiendas de que el jefe iba siempre delante de ellos. Especialmente visible fue JUAN IGNACIO y la sección C en el acto de F.N. en el Palacio de Deportes de Barcelona, donde la chusma comunista amenazó con reventar el acto, y lo intentaron, sin conseguirlo.
El activismo a que se tenía empeñada a FUERZA JOVEN coadyuvó a que la dirección de F.N., su definición ideológica, sus metas y sus medios para conseguirlas, estuvieran íntegramente en manos ajenas a sus juventudes, y con el tiempo, y por las decisiones a veces desacertadas de la dirección de F.N., se fueron produciendo ciertas fisuras entre F.N. por una parte y un sector de Fuerza Joven y de la sección C por otra. Se estaba produciendo una especie de escoramiento a la derecha por parte de FUERZA NUEVA tras las primeras elecciones en 1977, por aquelllo de que se quería dar una imagen más moderada, más acompasada a los tiempos, más de “Eurodestra”, que no de radicalismo nacional y revolucionario.
Detonante importante e inmediato de la escisión que supuso a continuación la creación del Frente de la Juventud fue la adquisición de la sede de Mejía Lequerica, proyecto excesivo para un movimiento de la envergadura de F.N. en comparación con cualquiera de los partidos de la época, y con cuya inversión se podían haber adquirido distintas sedes en los distritos de Madrid donde más crecía la militancia, que no era precisamente en el barrio de Salamanca, sino en los barrios alejados de la burguesía madrileña.
La decisión de comprar el antiguo edificio de Tabacalera motivó, en una reunión tumultuosa que según testigos presenciales acabó con algún que otro puñetazo, la salida de F.N. de un buen número de militantes encabezados, entre otros, por JUAN IGNACIO.


PARTE 3ª.
JUAN IGNACIO y el FRENTE DE LA JUVENTUD

En 3 de noviembre de 1978 se crea el FRENTE DE LA JUVENTUD. Carlos de Aguinaga, Joaquín López y Juan-Ignacio Gonzalez Ramirez firman el acta de constitución del Frente de la Juventud como partido político inscrito en el registro del Ministerio del Interior. Y a fecha de hoy allí sigue inscrito.
JUAN IGNACIO es nombrado Secretario Nacional. Para la militancia, es el Jefe del FRENTE DE LA JUVENTUD. El movimiento recién creado adopta la camisa azul y la boina negra como uniforme.
La militancia, con ser importante en número, se hablaba en un inicio de 400 miembros, llegando en su momento álgido a 1.000 militantes, es sin embargo reducida frente al número de militantes de FUERZA NUEVA, que se contaban por miles, pero era en cambio firme en sus convicciones y en su tarea. Se crean Secciones en Madrid, Asturias, Valladolid, Zaragoza y Valencia, y luego en otras provincias.
No sin cierta dificultad pues la militancia del Frente sale inicialmente de F.N. y el problema surgido en Madrid no tiene siempre correspondencia directa con los problemas en otras provincias. Así en Valencia, que ideológicamente estaba con el Frente, se escinden solamente unas decenas de camaradas, con JUAN ANTONIO LOPEZ LARREA al frente, que supuso una gran pérdida para FUERZA JOVEN, y en cambio el grueso de militancia de Fuerza Joven se queda en F.N. porque en palabras del Jefe Territorial : “en Valencia no tenemos ese problema, aquí no manda el imperio de las bragas”, término con el que se conocía el lobby femenino de señoras adineradas y aburguesadas que rodeaban a Blas Piñar y le influían, o al menos lo pretendían, en sus decisiones.
Se sustituye el trilema DIOS, PATRIA, JUSTICIA por el más revolucionario de PATRIA, JUSTICIA, REVOLUCIÓN. Aparece el emblema de la antorcha y la llama. Emergen las fotografías de RAMIRO, ONÉSIMO y JOSE ANTONIO como líderes revolucionarios indiscutibles para la militancia que tiene sin duda alguna un claro poso falangista.
El F.N.J. de Barcelona, recién disuelto, se fusiona con el Frente, aportando una militancia selecta y formada ideológicamente. La línea del Frente se aparta poco a poco de las ideas fuerza de F.N. y se acerca, sin merma de las ideas nacional-sindicalistas, a los postulados nacional-revolucionarios al uso en otras naciones hermanas de Europa.
Se propone, y se ejecuta, una confrontación total con el sistema democrático. Confrontación total no solo con el marxismo, presente ya en las calles y apoyado por grupos armados (ETA, FRAP, GRAPO, etc.), sino confrontación total con el liberalismo en el poder, la U.C.D., el nuevo KERENSKI para el advenimiento del sistema que conseguirá destruir España como Nación en pocos años.
Se sientan las bases para una alternativa no al gobierno del momento sino al sistema, resumidas en 3 puntos : 1. Dimisión del gobierno. 2. Constitución de un gobierno de soberanía nacional. Y 3. Disolución de las instituciones liberales.
En esa lucha el FRENTE consigue la Unidad de acción con la 1ª línea de Falange Española e incluso con Fuerza Joven, participando todos juntos en diversas acciones. Esa Unidad se mantendría incluso hasta el día del entierro de JUAN IGNACIO, donde codo con codo militantes de esas organizaciones acudieron como un solo hombre a despedir a JUAN IGNACIO, a llevar su féretro, a soportar las amenazas y los culatazos y pelotas de goma de la Policia del Sistema, y a convertir durante unos días distintos barrios de Madrid en un polvorín en protesta por el asesinato del camarada.
La vorágine activista del Frente, y de su lider indiscutible JUAN IGNACIO, hace que el movimiento recién creado salte pronto a las páginas de sucesos políticos, motivado por enfrentamientos en las calles con los adversarios marxistas, asalto a la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid en enero de 1979, en acción conjunta de Fuerza Joven, Frente y Primera Línea como represalia por la previa agresión de grupos marxistas a camaradas en labores de propaganda. Al tiempo se sigue con los puestos callejeros de propaganda política en distintos barrios de Madrid y en las provincias donde el Frente tiene implantación. Se sigue conmemorando el 20-N en memoria de José Antonio y se participa en manifestaciones contra el terrorismo de ETA con otros grupos políticos.
Pero el Frente, que avanza en su consolidación política, que se fusiona con el Frente Nacional de la Juventud de Barcelona, que celebra dos Congresos, tiene un punto débil, y JUAN IGNACIO lo sabe. Todas las expectativas del primer momento en cuanto a crecimiento del Frente se estancan, se suple con la disposición de lucha de la militancia, pero hay problemas de financiación. Aquí comienza por un lado la imaginación para conseguirla y por otro la leyenda negra sobre como obtiene el Frente el dinero para sus actividades. No seré yo quien critique al Frente por el sistema más o menos legal para su financiación. Pero aquí comenzó en cierta manera el declive del Frente. Continuó la leyenda negra con el tema de la prevista en hipotésis participación del Frente en la ejecución del “golpe del 23-F”. Pero siendo verdad o no, ya esto fué intranscendente.
Al sistema le incomodaba la existencia misma del Frente de la Juventud. No en vano el ministro Juan José Rosón, ese que puso especial saña en combatir a Fuerza Nueva y sus adláteres con todo tipo de impedimentos, persecuciones, legalismos mal entendidos y amenazas de ilegalización, dijo públicamente que el Frente de la Juventud era el grupo más peligroso para la democracia, después de ETA.

PARTE 4ª.
El asesinato de JUAN IGNACIO

Y el sistema se deshizo de JUAN IGNACIO. Con nocturnidad, alevosía y mano experta le esperaron su/s asesino/s en una noche de diciembre en el portal de su casa en la C/ Antonio Acuña 19 de Madrid, sabían que llevaba el brazo en cabestrillo por un accidente de circulación y que no se podía defender utilizando el arma que siempre llevaba encima y le dispararon tres tiros en la cabeza mortales de necesidad.
El sistema, que siempre atrapa a los autores de hechos delictivos graves, que realiza inmejorables atestados cuando se trata de enjuiciar a los fascistas, aquí no hizo nada. El autor o autores se esfumaron de la escena del crimen, nadie vió nada ni a nadie. El conductor del taxi que llevó a JUAN IGNACIO hasta las cercanías de su casa no vió nada sospechoso en los alrededores del edificio, ningún vecino subió o bajo en ese momento, ningún casquillo sirvió para identificar el arma, ninguna huella fue detectada, ningún tejido de la ropa del autor o autores fue hallada.

Cuántas casualidades que no se dan en otros asesinatos. ¿Alguien cree en las casualidades?. ¿Tuvo su muerte que ver con compra de armas?. ¿Con la hipotética preparación de la participación del Frente en el 23-F dos meses después?. ¿Se quería impedir a toda costa la participación presunta del Frente en el 23-F, ya que de haber sido cierta, hubiera representado que las cloacas del Estado no hubieran podido controlar el golpe de Estado amañado?. ¿Sabía JUAN-IGNACIO demasiado de algún elemento policial que trabajaba para el sistema?. ¿Se siguió la pista que apuntaba al teniente-coronel “Olariaga”, de apellidos vascos y nombre de emperador romano como dedo indicador de quien debía ser el chivo expiatorio para decapitar al Frente?. ¿Y la del comisario de nombre bíblico y hasta de agendas?, pistas ambas apuntadas por el camarada Jérez Riesco.

Cuántos interrogantes con cuántas líneas de investigación se pudieron abrir. Ninguna se abrió. La verdad es que no quisieron abrirla. Incluso frente a la tesis de que dicho asesinato era claramente un crimen político, mantenida por el padre de JUAN IGNACIO, el Comisario encargado del caso declaraba a los medios (ABC 13/dic./1980) que “por las circunstancias que concurren igual se podría tratar de un caso de delincuencia común, completamente alejado de cualquier cuestión política”. ¡Será sinverguenza!. A las pocas horas y sin unas gestiones de relevancia nos vino con esas. ¡Delincuencia común!. ¿Con qué finalidad?. ¿Le robaron algo?. ¿Hubo forcejeo con el consiguiente escandalo en la vecindad?. Nada de eso. Hubo un empujón por detrás cuando este abrió el portal (ABC 13/dic./1980) y tres disparos que le alcanzaron de los cuatro que se hicieron. Nada más.
¿Podemos hablar de crimen de Estado?, ¿por acción o por omisión?. Sin duda que sí. Al menos es una hipótesis de investigación que no fue estudiada.
Como colofón, apenas unas semanas después del asesinato de JUAN IGNACIO se produjo la desarticulación física del Frente, mediante la detención de sus cuadros y de sus más aguerridos militantes. Tras las detenciones el Frente quedó maltrecho. Tiempo después las sentencias mandaron a unos a la cárcel, a otros al exilio. Unos y otros no pudieron seguir con sus vidas normales hasta muchos años después. Algunos hace pocos años que pudieron volver del exilio. Este fue, junto con el alto precio que pagó JUAN IGNACIO, el coste de haber desafiado al sistema.
Finalmente el Frente de la Juventud, tras una segunda etapa en la que se intentó, sin conseguirlo, continuar la actividad política, con Luis Pineda al frente, no tuvo más remedio que autodisolverse como partido político en 29 de agosto de 1.982.
Desde aquí, desde este foro de la disidencia, desde la Asociación que hoy se presenta PEDIMOS JUSTICIA PARA JUAN IGNACIO.
PEDIMOS LA REVISION DEL JUICIO POR SU MUERTE.
PEDIMOS QUE SE ABRAN CUANTAS LINEAS DE INVESTIGACION SEAN PRECISAS PARA TRATAR DE AVERIGUAR QUIÉN LE MATÓ, Y SOBRE TODO QUIEN ORDENÓ SU EJECUCION.

CONCLUSION.

Pero con todo, hoy, 31 años después, eso ya no es lo importante. A JUAN IGNACIO quizá ya no le parecería importante. A él le privaron de la posibilidad de luchar por la Patria en la que él creía, porque la amaba. A él le privaron de poder crear una familia, de poder abrazar a su esposa y a sus hijos, de ver crecer a estos, de poder decir me equivoqué, o de poder decir, estoy, junto con mis camaradas, en el camino correcto. Independientemente del resultado.
Lo de verdad importante, para JUAN IGNACIO, desde el lucero que él ocupa, y para los presentes, es contestar a la pregunta formulada al principio de esta intervención : ¿Vale la pena continuar esta lucha?. La respuesta es que sí, pero al igual que JUAN IGNACIO, sabiendo el por qué de esta lucha.
Sabiendo que esta lucha es por Una España mejor.
Sabiendo que esta lucha es por Una España de y para los Españoles, que sin Españoles no es España.
Sabiendo que esta lucha es, como creía JOSÉ ANTONIO, para superar la lucha de clases, la dicotomía izquierda-derecha y los separatismos locales.
Sabiendo que esta lucha es para la superación del liberalismo y del marxismo, mediante la instauración de un régimen nacional-sindicalista.
Sabiendo que esta lucha no admite desviaciones ni a la derecha ni a la izquierda en lo ideológico, a nivel nacional.
Sabiendo que esta lucha, no admite ni escoramientos hacia el bloque de pensamiento pro-israelí con la excusa del anti-islamismo y/o de la invasión islámica, ni hacia el bloque pro-islamista con la excusa del antijudaismo.
Sabiendo que esta lucha trae la causa del pensamiento fascista de los años 20/30 del siglo XX como superador de la falsa confrontación capitalista/comunista que aspira a gobernar el mundo bajo un gobierno único y tiránico.
Sabiendo que esta lucha es por la libertad de todas las Naciones, y por la nuestra propia, una España Unida, Grande y Libre.
De ser así, vale la pena continuar la lucha. Para hacer fructífero el ejemplo de los que, como JUAN IGNACIO, dieron su vida por España.
Si con la creación de la ASOCIACION CULTURAL IN MEMORIAM JUAN IGNACIO contribuímos a ello nos daremos por satisfechos. Si no lo conseguimos, diremos, con SKORZENY, que al menos luchamos y perdimos.

Camaradas, gritad conmigo.

¡¡¡JUAN IGNACIO GONZALEZ RAMIREZ!!!
¡¡¡PRESENTE!!!

¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!

¡¡¡PATRIA-JUSTICIA-REVOLUCION!!!