Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

17 nov. 2011

El día que Muguruza dejó de fumar



Una furgoneta aparcada tres días consecutivos en la mismísima puerta de un hotel donde se realizaban unas jornadas de disidentes, con distintos ocupantes cada día -nosotros también somos aficionados a la fotografía- despertaba la sonrisa socarrona de los que por allí estuvimos y nos trasladaba a uno de los temas recurrentes en nuestro pequeño mundo, la cana y los infiltrados.
La infiltración en los grupos ultras es un hecho lógico, el sistema se defiende de sus enemigos y disfruta de todos los medios que la sociedad, vía impuestos, pone a su disposición.
Un funcionario de policía no tiene por qué ser necesariamente un mercenario, de hecho, la mayoría no lo son.
Pero normalmente la inmensa mayoría de los seleccionados para los “servicios secretos” suelen estar desprovistos de escrúpulos y siempre tienen más interés en cumplir con las ordenes del gran hermano que con las que su juramento lleva implícito; y así nos encontramos con curiosidades bochornosas como “el faisán” en el que unos policías advierten a los terroristas de la inmediata detención por parte de otros policías que sí estaban más atentos a sus obligaciones para con su pueblo, que con las que marcaba la estrategia política.
Desde los tiempos de Carrero y su servicio de información, al que se le llamaba genéricamente “Presidencia” hasta hoy en día, la infiltración por parte del Estado en los grupos patriotas ha sido un juego de niños para éste.
En el primer lustro de los 70, “Presidencia”  solía mandar al País Vasco a actuar contra objetivos perfectamente localizados a militantes falangistas que se dirigían desde Madrid a cuarteles de la Guardia Civil, donde ya el comandante de puesto estaba al corriente de las ordenes y facilitaba “los medios” .
Fue el comienzo de una guerra sucia contra ETA que todos los gobiernos posteriores mantuvieron de una u otra manera y que el PSOE convirtió en un esperpento con el GAL de Amedo y Domínguez, aunque sería más correcto de decir de Vera, Barrionuevo y de quien este señor, a la sazón ministro de interior, recibiera las órdenes.
Algunos de aquellos altruistas falangistas, adscritos pero sin nómina ni recompensa personal, fueron lamentablemente utilizados en el conocido como “caso Atocha”, sirviendo de chivo expiatorio a una muy bien organizada campaña para legalizar al PCE.
En estas fechas podemos situar lo que muy certeramente el camarada Martín Ynestrillas ha dado en llamar “la transición de plomo”. Y aquí es donde podemos dar por inaugurada oficialmente la declaración de los fascistas como nuevos enemigos del Estado y donde comienza oficialmente la infiltración, o bien de chotas o directamente policial.
Se abría la veda.
Nadie se ha librado históricamente de este seguimiento; recuerdo por ejemplo que en el consejo editorial de Fuerza Nueva estuvo muchos años, escribiendo bajo pseudónimo, uno de los elementos que más información filtró y que más daño hizo tanto a nuestras ideas como a muchos camaradas.
El asesinato de Juan Ignacio González (falangista y “viajero” de los de aquel primer lustro), secretario nacional de la organización Frente de la Juventud, se enmarcaría posiblemente en la anteriormente citada guerra sucia contra ETA, como molesto nexo de unión entre los “servicios secretos” del Estado y un comando “ultra” que debería equilibrar adecuadamente la balanza de muertos, para rebajar un poco el molesto ruido de sables. Y de paso hacer ver a los etarras que su santuario francés les protegía tan solo “oficialmente”.
Tampoco es descartable que se pretendiera utilizar de alguna manera a la ultra en la pantomima que fue el 23-F, al fin y al cabo, todos sabemos que un golpe de estado no tiene por qué ser necesariamente llevado a cabo por el ejército, tenemos buenos ejemplos en los últimos años del franquismo (con el Caudillo enfermo y traicionado por sus más próximos), en el magnicidio en la persona del almirante Carrero o en la autoinmolación de las cortes franquistas tras el juramento del nuevo rey. Y más recientemente, las bombas en los trenes de los supuestos islamistas ha dejado un nauseabundo olor a goma quemada de alguno que se pasó de frenada.
La discreta furgoneta que nos inmortalizaba hace unos días en las jornadas disidentes, provocaba en nosotros el chiste fácil, “si nos tenéis a todos en Facebook, capullos",  pero a mí me trajo a la memoria la conversación que tuve hace unos años con un periodista vasco, especialista en el “entorno abertzale“.
Me decía este señor -y es de los bien informados- que para ETA hay un antes y un después del día en el que Muguruza dejó de fumar.
Antes de aquel día, ETA asumía que tenía como único enemigo al Estado español y a las fuerzas de seguridad de éste como su brazo armado. A los fachas apenas nos consideraba como cipayos ocasionales de los primeros y nos situaban muy certeramente en unas fuerzas manipulables y controladas en todo momento por el aparato policial.
La noche de la mala digestión de los batasunos, propiciada por el inolvidable Ángel Duce, todo aquello se les vino abajo.
Descubrieron que por mucho que consiguieran la rendición del Estado -algo impensable en aquellas fechas y a punto de hacerse realidad actualmente- siempre tendrían enfrente a dos grupos de irreductibles que, por no seguir criterios políticos sino de valores y sentimientos, jamás les darían tregua: las víctimas y los patriotas.
Ni olvido ni perdón, es el grito de guerra. Y es contundente.
Muchos gudaris se despiertan con las sábanas mojadas; ¿su pesadilla? el día en que Muguruza cayó fulminado.
La certeza por parte del Estado, gobierne quien gobierne, de que esto es así, hace que la vigilancia y la infiltración entre los patriotas no solo no se haya descuidado, sino que va “in crescendo” y más a la vista de la deriva que están tomando los acontecimientos en el País Vasco.
Los políticos etarras exigen “garantías de salud” para sus presos cuando -éste es un hecho firmado- sean excarcelados.
El sistema no podría asumir que se produjera una fuerza igual pero de sentido contrario ante la aberración histórica que han negociado.
La vigilancia y la infiltración, secularmente presente en nuestras filas, va a ser prioridad para  los “servicios secretos”.
El Estado abrirá sus cloacas para intentar dar un golpe definitivo a los patriotas.
¿Lo conseguirán?   Mmmmmmmmmmm, antes Muguruza vuelve a fumar.
Y va a ser que no.


Juan Antonio López Larrea

15 nov. 2011

Vídeo íntegro de la presentación de la Asociación



Madrid, 12 de Noviembre de 2011

IN MEMORIAM JUAN IGNACIO GONZALEZ


José Alsina Calvés

Este fin de semana, en el marco de las VI JORNADAS DE LA DISIDENCIA, se presentó en Madrid la Asociación “IN MEMORIAM JUAN IGNACIO GONZALEZ”, cuya finalidad es honrar la memoria de Juan Ignacio, pero también exigir que se aclare de una vez quien o quienes fueron los autores de aquel “extraño” asesinato.
Juan Ignacio González era el secretario general del Frente de la Juventud, en el cual tuve el honor de militar. El Frente de la Juventud y el Frente Nacional de la Juventud fueron las dos primeras organizaciones nacional-revolucionarias españolas. Nacidas con poca diferencia de tiempo, y en ciudades distintas (FNJ en Barcelona, FJ en Madrid) acabaron uniéndose en una única organización. Procedían ambas de sendas escisiones de Fuerza Nueva, de sectores juveniles y dinámicos que veían inviable a este partido por su falta de estrategias y su constante mirar al pasado.
Si el FNJ fue el laboratorio ideológico donde se gestó toda una renovación política, el FJ fue el grupo activista y militante que intentó llevar a la práctica estas ideas, protagonizando un insólito enfrentamiento contra el Estado liberal. Los resultados de esta lucha eran previsibles: como ya dijo Hegel, el Estado aplasta hasta a una pequeña flor si esta se interpone en su camino. La “flor” fue aplastada: Juan Ignacio asesinado, otros dirigentes del Frente exiliados, otros en la cárcel y la organización desmantelada.
Yo no sé quien apretó el gatillo aquel 12 de diciembre, pero detrás de aquella mano mercenaria estaban las cloacas del Estado liberal. Y este mismo Estado liberal es el que no cree en nada, y que renuncia a hacer de Estado.
Este Estado liberal que asesinó a Juan Ignacio es el que ha renunciado a hacer de Estado en España, y ha cedido sus competencias a autonomías caciquiles y reaccionarias.
Este mismo Estado liberal que asesinó a Juan Ignacio es el que a nivel internacional ha renunciado a la soberanía española, y se inclina ante Estados Unidos, Bruselas, Berlín o el Fondo Monetario Internacional.
Este mismo Estado liberal que asesinó a Juan Ignacio es el que ha renunciado a ser un Estado social, que privatiza sus servicios, que no cree ni en la enseñanza ni en la sanidad pública, y que abandona a los desfavorecidos a su suerte frente al “libre” juego de las fuerzas económicas.
Este mismo Estado liberal que asesinó a Juan Ignacio es el que ha realizado importaciones masivas de mano de obra inmigrante, para reventar el mercado de trabajo en España.
Parece que este Estado solo cree en dos cosas: en las urnas que lo legitiman, pero también en las porras y las pistolas para acallar cualquier disidencia.
Recordar a Juan Ignacio no solo es rendir homenaje al camarada asesinado y exigir justicia. Es continuar su lucha contra el Estado liberal y a favor de un Estado social.


Camarada Juan Ignacio González   !!PRESENTE¡¡

14 nov. 2011

Presentación pública de la Asociación. Juan A. López Larrea

JORNADAS DE LA DISIDENCIA. MADRID 11, 12 y 13 de noviembre 2011.
Juan antonio López Larrea
 
 
 
BUENAS TARDES A TODOS.
EN NOMBRE PROPIO Y EN EL DE LOS MIEMBROS DE LA ASOCIACION CULTURAL IN MEMORIAM JUAN IGNACIO, GRACIAS A TODOS LOS QUE OS HABEIS ACERCADO ESTA TARDE DE SABADO A CONOCERNOS.
EN PRIMER LUGAR Y COMO NO PODIA SER DE OTRA MANERA, DESDE ESTA HUMILDE TRIBUNA PERO CON LA CONTUNDENCIA QUE NOS OTORGA LA FUERZA DE LA RAZON, EXIGIR LA LIBERTAD DEL CAMARADA ROBERTO LUENGO Y DE TODOS LOS PATRIOTAS QUE SUFREN LA PERSECUCION DEL SISTEMA, YA SEA POR EDITAR LIBROS COMO PEDRO O POR UN HECHO TAN ELEMENTAL COMO DEFENDER LA PROPIA VIDA ANTE LA AGRESION DE UNA TURBA MARXISTA COMO JOSUE.
ROBERTO ES UNA DE LAS PERSONAS QUE DIGNIFICAN LA PALABRA CAMARADA Y EL SUYO UN EJEMPLO DE ENTREGA MILITANTE A LA CAUSA DE LA REVOLUCION NACIONAL, NUESTRO APOYO INCONDICIONAL PARA EL.

LAS PALABRAS NO SON REVOLUCIONARIAS, SOLO LOS HECHOS SON REVOLUCIONARIOS.

De nada sirve que nos apoyéis con vuestra presencia o premiéis con aplausos la intervención que lo merezca si al terminar este acto vais a comprar algún objeto que preciséis a un comercio chino, cenáis en un kebab o votáis al PP en la próxima estafa electoral. No hace falta ser demasiado espabilado para comprenderlo.
El régimen del general Franco se adornó con los más hermosos himnos, los discursos más sociales de Ramiro u Onésimo y de los símbolos más fascistas.
Palabras.
La revolución de la Falange se convirtió en un asunto pendiente para un régimen al que nunca le gustaron los revolucionarios.

Las palabras no son revolucionarias, solo los hechos son revolucionarios.

El Frente de la Juventud nació en los convulsos años de la transición, convulsos porque fueron años duros de activismo encendido tanto en nuestras trincheras como en las de enfrente.
Convulsos porque moría prácticamente una persona diaria como consecuencia del terrorismo de ETA y GRAPO.
Convulsos porque la actualidad política se pactaba constantemente entre gobierno y oposición ante el incesante ruido de sables.
Y convulsos también para nosotros, “la ultra“, porque a todos estos problemas que os relato, había que añadir uno fundamental, la definición ideológica tras años de confusión franquista.
A diferencia de hoy, tan solo existían tres partidos que compartían entre sí tres conceptos bien claros y fundamentales: la sagrada unidad de España, la defensa de la religión católica y la defensa enconada de la obra del Caudillo.
Llegó un momento en que esto no era suficiente para un importante grupo de jóvenes idealistas y hambrientos de contenido político y social en sus aspiraciones patrióticas.
Y como consecuencia nació el Frente de la Juventud.

Las palabras no son revolucionarias, solo los hechos son revolucionarios.

No voy a extenderme en demasía sobre el Frente, ni en glosar sus aciertos porque para eso está aquí el camarada Josema que intuyo que lo hará brillantemente y de manera vehemente en su estilo natural de oratoria.
Yo voy a hablaros de errores.
Os hablaré sin tapujos de la leyenda negra del Frente de la Juventud.
El Frente de la juventud ha pasado a la historia, como los grandes toreros, amado u odiado, pero nunca indiferente.
Para los que lo aman, está envuelto en un halo romántico de jóvenes indómitos que despreciaron cualquier ley o barrera que los alejara de sus propósitos que no eran otros que PATRIA JUSTICIA Y REVOLUCION.
Escuadristas disciplinados ansiosos de empuñar un arma y dirigirse al País Vasco o allá donde se encontraran los enemigos de España y verter la sangre propia o derramar la del enemigo sin importar demasiado cual de ambas cosas sucediera en primer lugar

Y para éstos, los que lo aman, poca importancia tiene la forma en que financiaran su -reconozcámoslo al menos- enorme activismo.
También para éstos, la manera en que el sistema se deshizo de estos molestísimos fascistas, constituye el digno epílogo para aupar al Frente al altar de los incomprendidos.
Están los que lo odian. Y curiosamente, éstos no proceden de la trinchera que enfrentaba la nuestra, sino de la propia.
De vez en cuando, algún “camarada"  nos atiza de lo lindo, basando su pobre discurso en los testimonios de condena, extraídos de internet, quien a su vez bebe de las fuentes del deleznable Mariano Sánchez Soler y su “Hijos del 20-N“, libelo en el que por cierto no deja muy bien parado a nadie .
Alguien bien informado o llanamente sin mala intención, habría comprobado, tan solo leyendo el testimonio completo, que el tribunal sentenciador, ¡ nada menos que la Sala 1ª de la Audiencia Nacional ! solicita del gobierno un indulto para todos los condenados por la causa contra el Frente de la Juventud y el propio fiscal lo apoya. De paso, podríamos recordar que el grupo de la brigada de información que realizó las detenciones e interrogatorios es el mismo al que se le "muere" el etarra Arregui pocos días después.
Esto es muy indicativo de las numerosísimas irregularidades que se cometieron en aquel sumario, pero muchos “camaradas” que se apresuran a juzgarnos, incluso desconocen este hecho fundamental.
Nada hay nada peor que el fuego amigo.
Chorizos y pandilleros son los calificativos más usados por los “odiadores” del Frente de la Juventud.
Alegan estos - y no sin razón - que el Frente de la Juventud traspasó una línea que nunca debería haber sido traspasada. Que el estilo de un “ultra” le impide tomar lo ajeno. Que el Frente extorsiono y robó. Que es mejor dejarlo en el olvido.
Incluso los que defienden esta postura, son los que acaban dando pábulo a la tesis oficial: “A Juan Ignacio le asesinaron los suyos”.

Bien, antes de seguir con el Frente, me gustaría hacer una - tal vez larga - reflexión.
PP, PSOE, CIU, PNV, cualquiera…  Grandes partidos, enormes y céntricos edificios albergan sus sedes nacionales, despachos de cuidada decoración, con amplias salas de juntas. Sedes regionales, provinciales y locales que suelen ser del gusto de los politiquillos más humildes pero a los que también les halaga tener una poltronilla desde la que ejercer su parcelita de poder, ”presidente local de nuevas generaciones de Villabajo”, a lo mejor hasta se hace tarjetas, total, paga el partido.
¿Paga el partido?. ¿Alguien lo cree?
La financiación es el saco de los excrementos de los partidos, de todos sin excepción.
Es un enorme, profundo y vertiginoso pozo de mierda en el que se zambullen a diario con gran regocijo, los encargados selectos, elegidos por su grado de confianza y especial habilidad para nadar sin salpicar demasiado entre desechos de materia orgánica.
¿Alguien es capaz de explicarme por qué un banco acreedor de un partido condona una deuda millonaria contraída por éste para financiar su campaña electoral?.
O tal vez tengáis respuesta a por qué grandes corporaciones inmobiliarias o holdings con intereses en energías fósiles financian con cantidades brutales a fondo perdido a tal o cual partido.
No llevan pistola, faltaría más, pero roban a todos los españoles desde la impunidad de sus cargos electos.
Además situarse en un escalafón alto elimina la competencia. Más dinero, más medios. Más medios, mayor difusión. Mayor difusión, más concejalías. Más concejalías, más dinero. Y cerrando esta pirámide, vuelta a comenzar.
Con esto no trato de justificar en modo alguno el camino que tomo el Frente de la Juventud, en absoluto, nada más lejos de mi intención, tan solo constato una realidad.
Volvamos al Frente donde lo dejamos, entre los que lo aman con pasión y los que lo aborrecen con tesón.
En cierta ocasión y tras una reunión donde por cierto se encontraba alguno de los que hoy reniegan de su pasado y donde se aprobó una acción para financiar un acto político en Valencia, Juan Ignacio me hizo una confidencia a modo de reflexión.
Tras aquel acto que tuvo una repercusion sin precedentes tanto en éxito de público como de organización por parte de un grupo que no fuera FN, con la oratoria brillante y poderosa de Pepe de las Heras; Juan Ignacio en la comida que posteriormente se celebró, en un salón repleto de camaradas enardecidos por el éxito cosechado, me dijo “ ¿ves a los camaradas? a cualquiera de ellos le sobra valor para ir al País Vasco a enfrentarse a los batasunos o a la mismísima ETA si se diera el caso, todos serían voluntarios para recibir un arma, pero ninguno quiere saber cómo se ha adquirido ni de donde sale el dinero con el que se paga la munición”.
Las palabras no son revolucionarias, solo los actos son revolucionarios.
A todos nos gustan los actos de afirmación patriótica, brillantes oradores desgranan elaborados discursos que enardecen a los fieles, les reafirman es sus creencias y confirman que comparten sus ideas con más gente. Sirven de rearme moral y de confianza en que la causa nunca estará perdida. Además, bonitas enseñas y estandartes jalonan el decorado y se entonan himnos guerreros.
El estrado se sitúa, tras un costoso montaje, en un plano superior y ahí se puede apreciar a nuestros líderes y banderas maravillosamente y si el equipo de sonido es bueno, ¡ que te voy a contar !.
Ya.
¿Y quién paga todo esto?
Porque nosotros contamos tan solo con las cuotas de nuestros afilados, cuatro adhesivos y algún libro vendido.
Que nadie se llame a engaño, a nosotros nadie nos regala nada.
Nunca lo hicieron, ni en los tiempos de la Falange fundacional, ni en la transición, ni actualmente.
Ni en el futuro pasará.
Nuestro enemigo más poderoso, no os equivoquéis, no son los rojos, sino la banca.
Y estos saben que su principal arma defensiva es la asfixia económica del fascismo.
El Frente de la Juventud se vio en la peor encrucijada en el momento en que estaba expandiéndose de una manera con la que ni el más optimista contaba.
Distintos mecenas -todos de partidos afines- decidieron dejar de aportar las cuotas que de verdad sostenían el difícil equilibrio de pagos mensuales que soportaba la organización.
¿Por qué lo hicieron?, Es fácil de adivinar. El Frente estaba comenzando a convertirse en la alternativa revolucionaria. Y además la más que segura fusión con la 1ª Línea hubiera dado al nuevo grupo surgido una envergadura de muchísimo futuro.
Tal vez y solo digo, tal vez, hubiera acabado fagocitando a todas las juventudes de los partidos establecidos.
Hay que decir pues que en el Frente no hubo ladrones, sino una de las generaciones de jóvenes más generosas que se recuerdan.
Un ejemplo de disciplina y fe ciega en el mando que es difícil que se vuelva a dar visto el panorama actual de los grupos patriotas.
Es cierto que han pasado 30 años.
Es cierto que el 23-F supuso un antes y un después para los patriotas.
Es cierto que la sociedad española acomodada y acobardada, nos dio la espalda.
Pero no es menos cierto que no supimos gestionar el caudal humano que teníamos en aquellos años.
Y no es menos cierto que no hemos aprendido de nuestros errores.
Los enemigos de antaño son los mismos de hoy, pero unos y otros han mudado pelaje, gestionando bien sus recursos para adaptarse a los tiempos.
Asfixia financiera, precariedad laboral e inmigración son las armas del capital para controlar al trabajador.
Integración de etnias y culturas ajenas, persecución religiosa y de las tradiciones propias, son las propuestas de los antiespaña de siempre.
Y mientras nuestros seculares enemigos se adaptaban al terreno, nosotros íbamos abandonando lo importante y quedándonos con lo accesorio.
Es evidente que no hemos dado con la fórmula para acercarnos a la sociedad española y eso que es de justicia reconocer que se ha intentado por todos los medios , desde el abandono del saludo romano o la camisa azul hasta la aceptación del marco liberal como medio para alcanzar a nuestros fines.
Y de esta manera, tristemente, hemos llegado a algo tan grotesco como PxC.
Es urgente y no admite demora una regeneración de los métodos de lucha, es una verdad histórica que a los fascistas nos mueve la fe, una fe ciega en nuestros ideales y una fe ciega en el hombre como portador de valores eternos, pero ahora mismo no es argumento suficiente para calar en un sociedad adocenada que la derecha y el propio devenir de la historia ha convertido en impermeable para nosotros. Hemos de adaptar nuestros métodos, pero sin variar ni uno solo de los objetivos, a la sociedad del siglo XXI y a los nuevos problemas que plantea.
La AC IN MEMORIAM JUAN IGNACIO nació como un grupo reducido y heterogéneo de camaradas cuyo objetivo primordial es mantener viva la memoria del jefe asesinado.
Nuestro tributo a su figura solo puede ser de lealtad a los valores por los que pagó con su vida . Que su sangre vertida por la canalla nunca sea estéril, que germine en los corazones de nuevas generaciones de patriotas.
¿Por qué una AC y no una fundación o incluso un partido político?
Pensamos que el fin último de un partido solamente puede ser uno, concurrir a elecciones. Cercar el poder, ganando adeptos y votos paulatinamente.
Decíamos anteriormente, que las estructuras de los partidos políticos son costosas de mantener y también decíamos que no hemos progresado demasiado con ellos en los últimos 30 años.
Quizás sea ya el momento de replantearse determinadas estrategias que huelen a rancio y se muestran obsoletas por su ineficacia.
Nosotros no nos marcamos metas, sino objetivos a corto plazo.
No todos compartimos al 100x100 una línea doctrinal, pero tras años de militancia, hemos aprendido a separar la paja del grano; lo accesorio, de lo fundamental.
Aquel variado grupo fundacional de hace un año, es hoy en día un grupo compacto de camaradas, honestos y trabajadores, en el que nadie se siente más o menos importante que otro.
Tal vez ese camino emprendido sea hoy tan solo una senda, pero nosotros vamos a apostar para que con trabajo e ilusión, se convierta en una autopista.
Y, desde la modestia, contribuir a cambiar el rumbo del panorama patriota.
Nuestro grito es el clamor de todos, la unidad de los patriotas revolucionarios por sus bases, por una España de hombres libres en una Europa libre.

Gracias por vuestra atención y si queréis acompañarnos, nos vemos en el 31 aniversario del asesinato de Juan Ignacio, con nuestras banderas, por las calles de Madrid.


¡ARRIBA ESPAÑA!

JUAN IGNACIO  ¡¡PRESENTE!!

Presentación pública de la Asociación. José Manuel Llácer

JORNADAS DE LA DISIDENCIA. MADRID 11, 12 y 13 de noviembre 2011.
José Manuel Llácer 



INTRODUCCIÓN

Camaradas :
Me cumple el deber y el honor de presentar públicamente el nacimiento de la Asociación Cultural JUAN-IGNACIO-IN MEMORIAM, cuya documentación para su legalización quedó presentada en 26 de septiembre de 2011 en el Registro General del Ministerio de Interior. Sus fines, aparte de los que por imperativo legal constan en sus Estatutos, están implícitos en el propio nombre de la misma, “Asociación Cultural IN MEMORIAM JUAN IGNACIO", o lo que es lo mismo, dar a conocer quien fue JUAN IGNACIO y por ende la defensa de su creación política, el FRENTE DE LA JUVENTUD.
El 12 de diciembre de 1980 tres certeros disparos de pistola, de los cuatro disparados, acababan con la vida de Juan-Ignacio González Ramírez en el portal de su casa en la calle Antonio Acuña n. 19 de Madrid. Contaba 28 años de edad. Con su muerte quitaban de en medio a la persona y al líder del Frente de la Juventud, el principal grupo político de la vanguardia nacional-revolucionaria de la España de la transición, que junto con la 1ª línea de Falange Española, - “dos unidades hermanas de un mismo ejército” en palabras del camarada Pedro-Pablo Peña-, traían en jaque al Estado nacido de la transición por su oposición frontal al sistema partitocrático alumbrado por la Constitución de 1.978 .
En unos días se cumplirán 31 años de aquel asesinato que a fecha de hoy sigue sin resolverse. Es el único crimen político de la transición que ha quedado impune. ¿Merece la pena 31 años después pedir justicia para Juan Ignacio?. ¿Merece la pena 31 años después recordar a Juan Ignacio, dedicar tiempo, esfuerzo y dinero para que ese asesinato no sea olvidado cuando los coetáneos de Juan-Ignacio hayamos desaparecido de este mundo?.  La respuesta obviamente es que sí.
Porque recordando a Juan-Ignacio, y dando a conocer su figura, su ideario, su acción, su entrega a los ideales que defendió, estaremos clarificando nuestras propias posturas ideológicas para a continuación preguntarnos si vale la pena seguir la lucha o si esta lucha hoy, 31 años después, ya no tiene sentido ni para nosotros ni para las generaciones venideras de nuestro espectro político.
Vaya por delante que yo no milité en el Frente de la Juventud. Yo milité en FUERZA NUEVA, hasta que por unas pretendidas conversaciones para una alianza electoral con DERECHA DEMOCRATICA ESPAÑOLA, el partido de SILVA MUÑOZ, propiciaron la salida de la Sección Local de la que formaba parte. Por lo que mis palabras sobre JUAN IGNACIO quizá tengan la objetividad de quien analiza la persona y su participación en los hechos sobre los que voy a hablar desde fuera de su inmediato entorno político. Este análisis abarca un espacio temporal que va desde el 20 de noviembre de 1975 (muerte de Franco) hasta la disolución del Frente en 29 de agosto de 1982.



PARTE  1ª.- EL PERSONAJE.
¿QUIEN FUE JUAN IGNACIO?

Juan Ignacio fue un joven más de esa generación nacida en la época franquista en la que, consideraciones político-ideológicas aparte, que no son aquí objeto de este análisis, se vivió una etapa en la que la característica principal a destacar fue el orden. Orden que, desde la defensa de la Unidad de España, y de su libertad con respecto a las demás naciones,  propició el despegue de España en lo económico hasta convertirse en la décima potencia económica mundial, así como posibilitó el acceso a la Universidad de los hijos de familias trabajadoras, con la consiguiente elevación del nivel económico-cultural de las mismas. Emergió con ello una potente clase media. No es que fuera un Estado idílico, pero comparado con el actual, pues ¿qué quereis que os diga?, el actual estado de cosas está a años luz de aquella forma de vida.
El 20 de noviembre de 1975, esa situación se quebró con la muerte del Jefe del Estado, Francisco Franco. Se abría para España, y para los jóvenes de esa época, una etapa de incertidumbres, cambios no siempre deseados, y finalmente traiciones al más alto nivel (lease las propias Cortes del régimen y la Corona) que posibilitaron que España pasase de ser un Estado de democracia orgánica a un Estado partitocrático en tan solo 3 años (desde la muerte de Franco hasta la promulgación de la Constitución de 1978).
Como coadyuvante de la llamada transición a la democracia se recrudeció durante esos años el terrorismo de Eta, Frap, Grapo y otros grupúsculos marxistas, se expandieron los grupos separatistas por toda España, y en definitiva, por unos y por otros, se señaló como origen de todas las maldades al franquismo, y por ende, a quienes se autocalificaran o fueran señalados como franquistas, o lo que era peor aún, como fascistas, aunque una cosa y otra no fueran exactamente iguales.
Una parte importante de la juventud española comenzó a posicionarse ante este estado de cosas, y no con ánimo de defender un régimen que ya estaba muerto de salida, sino movida por unos ideales nacionales y revolucionarios extraídos del fascismo, que en palabras de Codreanu era definido como “defensa de la Nación de los peligros que la amenazan”, y cada quien en su entorno de trabajo o de estudio buscó a sus afines en pensamiento y comenzó a organizarse.
Una parte también importante  de la sociedad española asumió el rol de defensor del franquismo, y del Estado Nacional, por fidelidad a la figura del Caudillo unos, por ideología más o menos falangista otros, y los restantes por patriotismo puro y simple, pues no estaban muy lejos los recuerdos de la actuación del frente popular marxista en la época republicana.
Unos y otros confluyeron en un movimiento que desde unos cuantos años atrás ya venía adivinando lo que se le venía encima a la España de aquellas horas y que se erigió en vanguardia de la lucha nacional contra los enemigos de España: FUERZA NUEVA.
JUAN IGNACIO fue uno de ellos. La primera imagen de JUAN IGNACIO me vino a través de una fotografía publicada en EL ALCAZAR allá por 1976 cuando con ocasión de una manifestación patriótica el reportero tomó una imagen de la misma en la que aparecía JUAN IGNACIO y a su lado JOAQUIN LOPEZ ambos en actitud enfervorizada. Emplazo a las ratas de hemeroteca a que localicen dicha instantánea, ya que no son muchas las fotografías de JUAN IGNACIO y dado que los dos citados junto con CARLOS DE AGUINAGA fueron un tiempo después los firmantes del acta de constitución del FRENTE DE LA JUVENTUD como partido político.


PARTE 2ª.
JUAN IGNACIO y FUERZA NUEVA.

La trayectoria política de JUAN IGNACIO no podría entenderse sin los pasos dados por este en FUERZA NUEVA. Sobre FUERZA NUEVA ¿qué os voy a contar?. Está todo escrito y magníficamente ilustrado en diversos libros de la editorial F.N. Quizá se puedan echar en falta tantas y tantas acciones, enfrentamientos y escaramuzas con el enemigo realizadas por secciones provinciales y locales que escapan al conocimiento de la dirección de F.N. en Madrid por razones obvias y que son igual de interesantes que las reflejadas en esos libros. De momento permanecen en la sombra hasta que alguien se decida a escribirlas.
Creo que fue en 1976 cuando JUAN IGNACIO se acerca a FUERZA NUEVA con la intención, según sus palabras, de militar. Así lo escribe Abelardo Pons, uno de sus más cercanos en aquellos momentos. De entre el aluvión de nuevas incorporaciones de jóvenes a F.N. pronto destaca JUAN IGNACIO por su ímpetu, su talante patriótico y revolucionario, y por una de sus cualidades, la socarronería con la que trataba todos los temas sin perder por ello nada de su seriedad, lo que propiciaba una agradable cercanía con quienes le trataban. Yo pude comprobar todas esas cualidades en varios de los desplazamientos a Madrid con ocasión de diversas manifestaciones fuerzanovistas y conmemoraciones del 20-N en los bares y cafeterías de la zona cercana a la sede de Núñez de Balboa en las horas previas a dichos actos junto con mi entonces Jefe Territorial de Levante de Fuerza Joven, Javier Mompó.
Que JUAN IGNACIO no era un militante cualquiera lo dice el hecho de que pronto es nombrado JEFE PROVINCIAL DE FUERZA JOVEN de Madrid. En ese cometido realizó una ingente labor organizativa auxiliado por un buen grupo de camaradas. Se organizó FUERZA JOVEN casi como si se tratara de un movimiento diferente a FUERZA NUEVA, con casi total autonomía. La estructura era militar. Escuadras, líneas, centurias, uniformidad, trabajo en la calle en los puestos de propaganda política, pegadas de carteles, seguridad en los actos del partido, tanto en Madrid como en los desplazamientos a provincias, cada quince días, allí complementados con militantes de la zona. Importantísimo era el papel de la mujer en FUERZA NUEVA y FUERZA JOVEN.
Las chicas de FUERZA JOVEN vivían la militancia y la lucha de igual a igual, codo con codo con los militantes varones. Este patrón se repitió exactamente igual, más si cabe, tiempo después en el Frente de la Juventud. FUERZA JOVEN se veía allí donde F.N. organizaba algún acto.
Cuando las necesidades lo exigieron se creó, alentada por JUAN IGNACIO, la Sección C, grupo de militancia selecto y disciplinado, camisa azul clara legionaria y boina negra. En la sección C militó lo más granado de Fuerza Joven, lo más decidido y lo más formado ideológicamente, o lo que es lo mismo, gente que quería luchar y luchaba sabiendo el por qué, y este por qué no era por un movimiento de derechas, ni de izquierdas, no era para dar al sistema recién instaurado y a sus nefastas consecuencias una respuesta bobalicona y floja, sino una respuesta radical en el contenido y dura en las formas.
Poco tiempo después JUAN IGNACIO fue nombrado jefe nacional de FUERZA JOVEN. En ese cometido le vimos en numerosos actos de FUERZA NUEVA al frente de los muchachos de la Sección C, quienes le seguían al fin del mundo a sabiendas de que el jefe iba siempre delante de ellos. Especialmente visible fue JUAN IGNACIO y la sección C en el acto de F.N. en el Palacio de Deportes de Barcelona, donde la chusma comunista amenazó con reventar el acto, y lo intentaron, sin conseguirlo.
El activismo a que se tenía empeñada a FUERZA JOVEN coadyuvó a que la dirección de F.N., su definición ideológica, sus metas y sus medios para conseguirlas, estuvieran íntegramente en manos ajenas a sus juventudes, y con el tiempo, y por las decisiones a veces desacertadas de la dirección de F.N., se fueron produciendo ciertas fisuras entre F.N. por una parte y un sector de Fuerza Joven y de la sección C por otra. Se estaba produciendo una especie de escoramiento a la derecha por parte de FUERZA NUEVA tras las primeras elecciones en 1977, por aquelllo de que se quería dar una imagen más moderada, más acompasada a los tiempos, más de “Eurodestra”, que no de radicalismo nacional y revolucionario.
Detonante importante e inmediato de la escisión que supuso a continuación la creación del Frente de la Juventud fue la adquisición de la sede de Mejía Lequerica, proyecto excesivo para un movimiento de la envergadura de F.N. en comparación con cualquiera de los partidos de la época, y con cuya inversión se podían haber adquirido distintas sedes en los distritos de Madrid donde más crecía la militancia, que no era precisamente en el barrio de Salamanca, sino en los barrios alejados de la burguesía madrileña.
La decisión de comprar el antiguo edificio de Tabacalera motivó, en una reunión tumultuosa que según testigos presenciales acabó con algún que otro puñetazo, la salida de F.N. de un buen número de militantes encabezados, entre otros, por JUAN IGNACIO.


PARTE 3ª.
JUAN IGNACIO y el FRENTE DE LA JUVENTUD

En 3 de noviembre de 1978 se crea el FRENTE DE LA JUVENTUD. Carlos de Aguinaga, Joaquín López y Juan-Ignacio Gonzalez Ramirez firman el acta de constitución del Frente de la Juventud como partido político inscrito en el registro del Ministerio del Interior. Y a fecha de hoy allí sigue inscrito.
JUAN IGNACIO es nombrado Secretario Nacional. Para la militancia, es el Jefe del FRENTE DE LA JUVENTUD. El movimiento recién creado adopta la camisa azul y la boina negra como uniforme.
La militancia, con ser importante en número, se hablaba en un inicio de 400 miembros, llegando en su momento álgido a 1.000 militantes, es sin embargo reducida frente al número de militantes de FUERZA NUEVA, que se contaban por miles, pero era en cambio firme en sus convicciones y en su tarea. Se crean Secciones en Madrid, Asturias, Valladolid, Zaragoza y Valencia, y luego en otras provincias.
No sin cierta dificultad pues la militancia del Frente sale inicialmente de F.N. y el problema surgido en Madrid no tiene siempre correspondencia directa con los problemas en otras provincias. Así en Valencia, que ideológicamente estaba con el Frente, se escinden solamente unas decenas de camaradas, con JUAN ANTONIO LOPEZ LARREA al frente, que supuso una gran pérdida para FUERZA JOVEN, y en cambio el grueso de militancia de Fuerza Joven se queda en F.N. porque en palabras del Jefe Territorial : “en Valencia no tenemos ese problema, aquí no manda el imperio de las bragas”, término con el que se conocía el lobby femenino de señoras adineradas y aburguesadas que rodeaban a Blas Piñar y le influían, o al menos lo pretendían, en sus decisiones.
Se sustituye el trilema DIOS, PATRIA, JUSTICIA por el más revolucionario de PATRIA, JUSTICIA, REVOLUCIÓN. Aparece el emblema de la antorcha y la llama. Emergen las fotografías de RAMIRO, ONÉSIMO y JOSE ANTONIO como líderes revolucionarios indiscutibles para la militancia que tiene sin duda alguna un claro poso falangista.
El F.N.J. de Barcelona, recién disuelto, se fusiona con el Frente, aportando una militancia selecta y formada ideológicamente. La línea del Frente se aparta poco a poco de las ideas fuerza de F.N. y se acerca, sin merma de las ideas nacional-sindicalistas, a los postulados nacional-revolucionarios al uso en otras naciones hermanas de Europa.
Se propone, y se ejecuta, una confrontación total con el sistema democrático. Confrontación total no solo con el marxismo, presente ya en las calles y apoyado por grupos armados (ETA, FRAP, GRAPO, etc.), sino confrontación total con el liberalismo en el poder, la U.C.D., el nuevo KERENSKI para el advenimiento del sistema que conseguirá destruir España como Nación en pocos años.
Se sientan las bases para una alternativa no al gobierno del momento sino al sistema, resumidas en 3 puntos : 1. Dimisión del gobierno. 2. Constitución de un gobierno de soberanía nacional. Y 3. Disolución de las instituciones liberales.
En esa lucha el FRENTE consigue la Unidad de acción con la 1ª línea de Falange Española e incluso con Fuerza Joven, participando todos juntos en diversas acciones. Esa Unidad se mantendría incluso hasta el día del entierro de JUAN IGNACIO, donde codo con codo militantes de esas organizaciones acudieron como un solo hombre a despedir a JUAN IGNACIO, a llevar su féretro, a soportar las amenazas y los culatazos y pelotas de goma de la Policia del Sistema, y a convertir durante unos días distintos barrios de Madrid en un polvorín en protesta por el asesinato del camarada.
La vorágine activista del Frente, y de su lider indiscutible JUAN IGNACIO, hace que el movimiento recién creado salte pronto a las páginas de sucesos políticos, motivado por enfrentamientos en las calles con los adversarios marxistas, asalto a la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid en enero de 1979, en acción conjunta de Fuerza Joven, Frente y Primera Línea como represalia por la previa agresión de grupos marxistas a camaradas en labores de propaganda. Al tiempo se sigue con los puestos callejeros de propaganda política en distintos barrios de Madrid y en las provincias donde el Frente tiene implantación. Se sigue conmemorando el 20-N en memoria de José Antonio y se participa en manifestaciones contra el terrorismo de ETA con otros grupos políticos.
Pero el Frente, que avanza en su consolidación política, que se fusiona con el Frente Nacional de la Juventud de Barcelona, que celebra dos Congresos, tiene un punto débil, y JUAN IGNACIO lo sabe. Todas las expectativas del primer momento en cuanto a crecimiento del Frente se estancan, se suple con la disposición de lucha de la militancia, pero hay problemas de financiación. Aquí comienza por un lado la imaginación para conseguirla y por otro la leyenda negra sobre como obtiene el Frente el dinero para sus actividades. No seré yo quien critique al Frente por el sistema más o menos legal para su financiación. Pero aquí comenzó en cierta manera el declive del Frente. Continuó la leyenda negra con el tema de la prevista en hipotésis participación del Frente en la ejecución del “golpe del 23-F”. Pero siendo verdad o no, ya esto fué intranscendente.
Al sistema le incomodaba la existencia misma del Frente de la Juventud. No en vano el ministro Juan José Rosón, ese que puso especial saña en combatir a Fuerza Nueva y sus adláteres con todo tipo de impedimentos, persecuciones, legalismos mal entendidos y amenazas de ilegalización, dijo públicamente que el Frente de la Juventud era el grupo más peligroso para la democracia, después de ETA.

PARTE 4ª.
El asesinato de JUAN IGNACIO

Y el sistema se deshizo de JUAN IGNACIO. Con nocturnidad, alevosía y mano experta le esperaron su/s asesino/s en una noche de diciembre en el portal de su casa en la C/ Antonio Acuña 19 de Madrid, sabían que llevaba el brazo en cabestrillo por un accidente de circulación y que no se podía defender utilizando el arma que siempre llevaba encima y le dispararon tres tiros en la cabeza mortales de necesidad.
El sistema, que siempre atrapa a los autores de hechos delictivos graves, que realiza inmejorables atestados cuando se trata de enjuiciar a los fascistas, aquí no hizo nada. El autor o autores se esfumaron de la escena del crimen, nadie vió nada ni a nadie. El conductor del taxi que llevó a JUAN IGNACIO hasta las cercanías de su casa no vió nada sospechoso en los alrededores del edificio, ningún vecino subió o bajo en ese momento, ningún casquillo sirvió para identificar el arma, ninguna huella fue detectada, ningún tejido de la ropa del autor o autores fue hallada.

Cuántas casualidades que no se dan en otros asesinatos. ¿Alguien cree en las casualidades?. ¿Tuvo su muerte que ver con compra de armas?. ¿Con la hipotética preparación de la participación del Frente en el 23-F dos meses después?. ¿Se quería impedir a toda costa la participación presunta del Frente en el 23-F, ya que de haber sido cierta, hubiera representado que las cloacas del Estado no hubieran podido controlar el golpe de Estado amañado?. ¿Sabía JUAN-IGNACIO demasiado de algún elemento policial que trabajaba para el sistema?. ¿Se siguió la pista que apuntaba al teniente-coronel “Olariaga”, de apellidos vascos y nombre de emperador romano como dedo indicador de quien debía ser el chivo expiatorio para decapitar al Frente?. ¿Y la del comisario de nombre bíblico y hasta de agendas?, pistas ambas apuntadas por el camarada Jérez Riesco.

Cuántos interrogantes con cuántas líneas de investigación se pudieron abrir. Ninguna se abrió. La verdad es que no quisieron abrirla. Incluso frente a la tesis de que dicho asesinato era claramente un crimen político, mantenida por el padre de JUAN IGNACIO, el Comisario encargado del caso declaraba a los medios (ABC 13/dic./1980) que “por las circunstancias que concurren igual se podría tratar de un caso de delincuencia común, completamente alejado de cualquier cuestión política”. ¡Será sinverguenza!. A las pocas horas y sin unas gestiones de relevancia nos vino con esas. ¡Delincuencia común!. ¿Con qué finalidad?. ¿Le robaron algo?. ¿Hubo forcejeo con el consiguiente escandalo en la vecindad?. Nada de eso. Hubo un empujón por detrás cuando este abrió el portal (ABC 13/dic./1980) y tres disparos que le alcanzaron de los cuatro que se hicieron. Nada más.
¿Podemos hablar de crimen de Estado?, ¿por acción o por omisión?. Sin duda que sí. Al menos es una hipótesis de investigación que no fue estudiada.
Como colofón, apenas unas semanas después del asesinato de JUAN IGNACIO se produjo la desarticulación física del Frente, mediante la detención de sus cuadros y de sus más aguerridos militantes. Tras las detenciones el Frente quedó maltrecho. Tiempo después las sentencias mandaron a unos a la cárcel, a otros al exilio. Unos y otros no pudieron seguir con sus vidas normales hasta muchos años después. Algunos hace pocos años que pudieron volver del exilio. Este fue, junto con el alto precio que pagó JUAN IGNACIO, el coste de haber desafiado al sistema.
Finalmente el Frente de la Juventud, tras una segunda etapa en la que se intentó, sin conseguirlo, continuar la actividad política, con Luis Pineda al frente, no tuvo más remedio que autodisolverse como partido político en 29 de agosto de 1.982.
Desde aquí, desde este foro de la disidencia, desde la Asociación que hoy se presenta PEDIMOS JUSTICIA PARA JUAN IGNACIO.
PEDIMOS LA REVISION DEL JUICIO POR SU MUERTE.
PEDIMOS QUE SE ABRAN CUANTAS LINEAS DE INVESTIGACION SEAN PRECISAS PARA TRATAR DE AVERIGUAR QUIÉN LE MATÓ, Y SOBRE TODO QUIEN ORDENÓ SU EJECUCION.

CONCLUSION.

Pero con todo, hoy, 31 años después, eso ya no es lo importante. A JUAN IGNACIO quizá ya no le parecería importante. A él le privaron de la posibilidad de luchar por la Patria en la que él creía, porque la amaba. A él le privaron de poder crear una familia, de poder abrazar a su esposa y a sus hijos, de ver crecer a estos, de poder decir me equivoqué, o de poder decir, estoy, junto con mis camaradas, en el camino correcto. Independientemente del resultado.
Lo de verdad importante, para JUAN IGNACIO, desde el lucero que él ocupa, y para los presentes, es contestar a la pregunta formulada al principio de esta intervención : ¿Vale la pena continuar esta lucha?. La respuesta es que sí, pero al igual que JUAN IGNACIO, sabiendo el por qué de esta lucha.
Sabiendo que esta lucha es por Una España mejor.
Sabiendo que esta lucha es por Una España de y para los Españoles, que sin Españoles no es España.
Sabiendo que esta lucha es, como creía JOSÉ ANTONIO, para superar la lucha de clases, la dicotomía izquierda-derecha y los separatismos locales.
Sabiendo que esta lucha es para la superación del liberalismo y del marxismo, mediante la instauración de un régimen nacional-sindicalista.
Sabiendo que esta lucha no admite desviaciones ni a la derecha ni a la izquierda en lo ideológico, a nivel nacional.
Sabiendo que esta lucha, no admite ni escoramientos hacia el bloque de pensamiento pro-israelí con la excusa del anti-islamismo y/o de la invasión islámica, ni hacia el bloque pro-islamista con la excusa del antijudaismo.
Sabiendo que esta lucha trae la causa del pensamiento fascista de los años 20/30 del siglo XX como superador de la falsa confrontación capitalista/comunista que aspira a gobernar el mundo bajo un gobierno único y tiránico.
Sabiendo que esta lucha es por la libertad de todas las Naciones, y por la nuestra propia, una España Unida, Grande y Libre.
De ser así, vale la pena continuar la lucha. Para hacer fructífero el ejemplo de los que, como JUAN IGNACIO, dieron su vida por España.
Si con la creación de la ASOCIACION CULTURAL IN MEMORIAM JUAN IGNACIO contribuímos a ello nos daremos por satisfechos. Si no lo conseguimos, diremos, con SKORZENY, que al menos luchamos y perdimos.

Camaradas, gritad conmigo.

¡¡¡JUAN IGNACIO GONZALEZ RAMIREZ!!!
¡¡¡PRESENTE!!!

¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!

¡¡¡PATRIA-JUSTICIA-REVOLUCION!!!

2 nov. 2011

Jornadas de la Disidencia (Madrid)


Dentro de las VI Jornadas de la Disidencia que se celebrarán en Madrid los días 11 al 13 de Noviembre, el sábado 12 por la tarde se efectuará la presentación oficial de la Asociación a cargo de José Manuel Llacer y Juan Antonio López Larrea.
La Asociación contará con un stand y llevará a cabo una exposición con carteles, fotos y documentos (todos originales) del Frente de la Juventud.






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