Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

5 sept. 2011

Recordando a Paco el Metralleta


Francisco Alcocer González nació hace 87 años en Bilbao, siempre presumió de ser vasco y español.

Siendo niño le sorprendió el Alzamiento Nacional en Tarancón, su familia era muy conocida pues era el sobrino de la famosa Condesa de Retamosa.
La historia de esta familia fue especialmente dura y terrible, pues las hordas rojas asesinaron sin piedad a varios familiares de Paco, a la Condesa le arrastraron su cadáver por todo Tarancón, previamente de haber sido brutalmente torturada y mutilada, le arrancaron los pechos.

Ese terrible episodio marcó la vida de un niño, que juró no quedaría impune semejante atrocidad.

Paco fue detenido siendo un niño, estuvo en una checa y me contaba la anécdota que el jefe de la misma decía a Paco: “A mí no me vas a engañar, tengo mucho mundo recorrido”. El salvaje torturador era un guardagujas de tren. Gracias a la intervención de una persona del servicio de “La Condesita” como era conocida popularmente en Tarancón, Paco pudo salvar su vida siendo un niño.

Siendo jovencísimo se alistó en la Legión y posteriormente se presentó voluntario a la Gloriosa División Azul. Pronto regresaría a España mutilado, sin una pierna.

Durante muchos años se dedicó a venta en el castizo rastro madrileño, viviendo en la mismísima Plaza de Lavapiés.

Conocí a Paco con apenas 18 años cumplidos, en una comida después del acto del Cine Morasol, recién fallecido el Caudillo. Creo fue a partir de ese momento cuando Paco recobró su juventud perdida y empezó a ir siempre con nosotros. Era curioso, pero él decía encontrarse mucho mejor al lado de los jóvenes, pues lógicamente eran mucho más guerrilleros y combativos.

Pronto empezamos a llamarle "metralleta", pues era tar ta ta ta mudo. Ese ta-ta-ta, en la crueldad inconsciente de nuestra juventud, hizo que le llamáramos “Paco el Metralleta”.

Siempre fue hombre de primerísima línea de combate, a pesar de sus limitaciones naturales, que nunca le menguaron su ardor combativo. Si tuviera que narrar los cientos de intervenciones en las que vi a nuestro Paco, siempre despreciando el peligro, serían interminables.

Montejurra 76, en la que un puñado de falangistas fueron a defender la sagrada cima. Deben tomar nota los falangistas actuales, cómo cuando iba a ser profanado por la chusma roja el alto de Montejurra, unos falangistas fueron los que defendieron durante varios días el sitio, impidiendo la llegada de los marxistas. Tengamos en cuenta que Paco siempre se consideró falangista y visceral antimonárquico.

Recuerdo también a Paco en el acto del Frontón Anoeta en San Sebastián, en el famoso tiroteo con jóvenes pro etarras, que vieron como era “profanado su territorio “. Corrieron como ratas.

Nunca le tembló el pulso, ni le importó ser en numerosas ocasiones detenido. En varias ocasiones fui a recogerte a los calabozos de la DGS, a las Salesas e incluso también a Carabanchel. Salió como entró, con su dignidad intacta. Jamás vendió a un camarada, a pesar de la insistencia y coacciones de los sicarios del sistema.

Siempre estuvo al lado de los jóvenes, curiosamente era miembro de Fuerza Joven, con más de 50 años; así decidimos tenerlo siempre a nuestro lado, le nombramos intendente de Fuerza Joven, encargándose de la logística y venta de productos nacionales para financiar nuestras actividades.

Cuando por los motivos de todos conocidos, Juan Ignacio decidió crear el Frente de la Juventud, no dudaste en ningún momento cual era tu lugar, al lado de los tuyos, los que siempre estuvieron a tu lado en aquellos difíciles momentos, que con gran acierto ya se conoce como “La transición de plomo”.

Y fuiste uno de los fundadores del Frente de la Juventud.

Valga como dedicatoria, las palabras escritas por nuestro camarada Jesús Fernández de Landa, que reproduzco a continuación:

"Hoy ha fallecido un personaje del fascismo madrileño, Francisco Alcocer, más conocido como Paco el Metralleta. Definir su personalidad sería llenar páginas con historias y anécdotas; los fascistas madrileños de la transición convivimos muchas veces con él, actos, juergas, detenciones, peleas.....el humo de mil batallas se respiraba cuando escuchabas sus relatos, tantas y tantas vivencias!!.
Joder qué perra es esta vida que con tanto hijo de puta suelto tienen que ir muriendo las personas más leales que yo conocí.
Querido Paco, no creo que nos aguarde el cielo, al fin de cuentas siempre hemos preferido el fuego. Algún día volveremos a encontrarnos; guárdame un sitio a tu lado, mi estimado camarada y allí en los infiernos volveremos a reír a y a cantar nuestras viejas canciones de guerra".

Paco vivió como quiso y murió con la dignidad de los mejores, en la paz de Dios y con los últimos sacramentos.

La pólvora y la sangre fueron siempre tu estandarte; firmeza, nobleza, hidalguía y honor, tus virtudes.

Desde anoche, cuando miro al cielo, veo una estrella nueva, brilla de una forma especial y es tu lucero, Paco Metralleta.


Abelardo Pons.