Dedicado a Juan Ignacio: "Otoño en Madrid"

29 sept. 2011

Libros FNJ y Frente de la Juventud

En colaboración con ENR, la Asociación In Memoriam Juan Ignacio pone en distribución desde este momento los libros "FRENTE NACIONAL DE LA JUVENTUD" y "PATRIA-JUSTICIA-REVOLUCIÓN. LA HISTORIA DEL FRENTE DE LA JUVENTUD".

Date prisa, quedan escasos ejemplares.

Información y pedidos:  inmemoriamjuanignacio@hotmail.es



Índice
● El Frente de la Juventud “danzó”, pero el FNJ escribió la música [José Alsina]
● Textos publicados en Patria y Libertad
● Tres textos ideológicos del Frente Nacional de la Juventud
● A modo de epílogo
— El FNJ visto desde dentro… [Valentin de Armas]
— …Y desde fuera [Juan C. García]




Índice
● Prólogo [Juan A. Llopart]
● Teníamos veinte años
● Ponencias del I Congreso del Frente de la Juventud
● El Frente de la Juventud y las Fuerzas Nacionales
● No ceder ante UCD
● Carta a las juventudes nacionales
● Comité de solidaridad militante del Frente de la Juventud
● Declaración de principios de Joven Nación-Frente de la Juventud de Barcelona
● Ponencias del II Congreso del Frente de la Juventud
● Cuaderno ideológico
● Informe urgente elaborado por la Jefatura Provincial de Madrid
● Entrevistas a Juan Ignacio González
● Comunicados por el asesinato de Juan Ignacio González y crónicas del entierro
● Documentos gráficos de y sobre Juan Ignacio González
● Himno del Frente de la Juventud
● Actividades realizadas en los aniversarios del asesinato de Juan Ignacio
● Propaganda, publicaciones y actividades del Frente de la Juventud
● Pegatinas del Frente de la Juventud
● Noticias de la disolución del Frente de la Juventud
● Epílogo [José L. Jerez Riesco]
● Actividades conmemorativas en el 25 aniversario del asesinato de Juan Ignacio

23 sept. 2011

Blas Piñar, reencuentro emotivo

Uno de los proyectos más ambiciosos que tiene ahora mismo la Asociación In Memoriam Juan Ignacio es la realización de un documental histórico sobre la llamada Transición de Plomo y en particular sobre Juan Ignacio y su asesinato en 1980.
Entre los principales protagonistas de esta etapa de nuestra historia reciente se encuentra, sin lugar a dudas, Blas Piñar. Y ello por dos motivos: por todo lo que significó su figura como político y líder de Fuerza Nueva y particularmente, en nuestro caso, porque el Frente de la Juventud supuso la mayor escisión que tuvo el partido en toda su  andadura.
Y evidentemente, se hacía necesario  reencontrarse con Blas -pasados ya más de treinta años- para recordar aquellos duros momentos, trascendentales para el posterior devenir de nuestra Patria. Con la entrevista de casi una hora grabada con Blas, coordinada por el secretario de la asociación, Juan Antonio López Larrea, arranca el proceso de realización del documental, en el que intervendrán también otros protagonistas de nuestra historia más reciente.
Blas Piñar nos abrió las puestas de su casa, con una amabilidad y una paciencia hacia nosotros infinita, que es de justicia resaltar, y fue desgranando episodios de la transición en gran parte inéditos, que fueron decisivos para entender cómo se produjeron los acontecimientos. Y cómo no, el recuerdo sincero, cariñoso y emocionado de Blas hacia Juan Ignacio.
No queremos desvelar mucho más.  Sólo agradecer públicamente a Blas y a su familia, particularmente a Miguel Menéndez, las deferencias que en todo momento han tenido con los representantes de la asociación.
Un reencuentro emotivo y el inicio de un proyecto que empieza a dar pasos de gigante.





20 sept. 2011

Reunión de la Junta Ejecutiva de la asociación



El pasado día 17 de Septiembre se reunió en Madrid la Junta Ejecutiva de la A.C. In Memoriam Juan Ignacio, estableciendo el plan de trabajo para desarrollar durante este otoño.
Dentro de estas acciones programadas, destacan la participación en Noviembre en las Jornadas de la Disidencia y los actos conmemorativos del asesinato de Juan Ignacio en Diciembre, aparte de la ejecución de otros proyectos de los que iremos informando.

11 sept. 2011

Papá, ¿quién fue Juan Ignacio?



-Padre.
-Dime, hijo.
-Cuéntame  de nuevo la historia del Frente de la Juventud.
-Ya la conoces hijo, luchamos y perdimos.
-Pero luchamos; sí, te lo he oído decir cientos de veces.
-Pues que más quieres saber, eso es lo que pasó.
-Se que no te gusta hablar de ello, una vez me dijiste que cometisteis muchos errores, que pagaste por ello en prisión .
-Cierto.
-Nunca me he sentido avergonzado por ti, papá. Sé que luchaste con la edad que ahora yo mismo tengo por una España mejor, con firmeza en vuestras creencias que el paso de los años ha demostrado que no eran baladís.
Sé que fuisteis una generación generosa de ideales altruistas y que en la lucha por lo que sabíais sagrado no os importó pasar por encima de las leyes de los hombres, desafiando a derecha e izquierda, a todo lo que os salió al paso.
-Sí, pero dejamos mucho en el camino . . .
-Lo intentasteis con valentía.
-Sí, pero el rédito de nuestro sacrificio fue para los mismos que combatíamos, fuimos títeres del sistema, después de todo.
-Luchasteis, es más de lo que mi generación está dispuesta a aportar ahora mismo.
-Tal vez tengas razón hijo mío, pero eso no borra nuestros errores.
-¿Quien lo dice ?!!!!  Luchasteis a sangre y fuego.
Si, a sangre y fuego. . .
-Papá.
-Dime.
-¿Quién fue Juan Ignacio?
-Fue mi jefe, mi camarada y fue mi amigo.
-Y ¿quién lo mató?
-Fueron ELLOS.
-Comprendo. Y ¿por qué lo hicieron?
-Es una larga historia hijo mío . Y triste.
-Cuéntame padre, cuéntame la historia de Juan Ignacio González Ramírez.
-Bien, sea.

-Todo empieza con Fuerza Nueva.
-Pero vosotros erais del Frente.
-Nada se puede explicar en la historia del neofascismo en España sin pasar por FN, nada.
-Pero era un partido derechista, siempre lo dices.
-Lo  era y por ese motivo su fin era previsible, pero recuerda siempre que antes de FN no había nada y después de ella, ya ves, menos.
-Te escucho papá.
-Fuerza Nueva fue en su origen una revista de contenido político afín al régimen del general Franco y fundamentalmente a los principios del Movimiento.  Si no recuerdo mal debió de comenzar su andadura editorial allá por los finales de los 60. Con el devenir de los acontecimientos políticos que se estaban dando en España y los movimientos de los distintos sectores que formaban el régimen y la aparición de las nuevas-viejas asociaciones comenzó a radicalizar su postura a favor de las ideas que propiciaron el 18 de Julio, por lo que pronto comenzó a conocerse como el órgano del bunker. Los tecnócratas , la derecha liberal y más reaccionaria y los buitres disfrazados de falangistas en alianza con los “amigos“ del futuro rey habían comenzado el proceso de liquidación del régimen, proceso en el que no repararon en acometer cualquier tipo de empresa, desde la eliminación de Carrero hasta la creación de un inexistente hasta entonces terrorismo ultra, con lo que la sociedad española alarmada entre el fanatismo ultraizquierdista y el nuevo ultraderechista, no tardó en situarse en la comodidad del paraguas del Estado aun siendo evidente que cambiaba el sistema para que permanecieran los mismos que llevaban tiempo comiéndose la tostada .
Suarez, Rosón, Martín Villa y otros carroñeros en connivencia con el reyezuelo fueron conocidos como chaqueteros cuando en realidad el nombre con el que se les debería haber conocido es mucho más popular y definitorio. Obviémoslo, al fin y al cabo qué culpa tiene sus madres.
Fuerza Nueva se convierte pues con la nueva ley de Asociación en un partido político y se dispone de mala gana a participar en el “juego democrático“ (nunca un adjetivo definió con tanta concreción al sustantivo que acompaña).
También lo hizo FE-JONS y la Comunión Tradicionalista pero más por motivos históricos o sentimentales, porque sin ninguna duda FN capitalizó a las masas de descontentos con aquella traición.  Blas Piñar  era un líder nato, un hombre de un carisma extraordinario además de un brillantísimo orador, subyugaba a los nostálgicos del Caudillo y aglutinaba a los jóvenes. Llenaba las plazas donde desarrollaba su poderoso discurso con toda clase de gentes con un sentimiento común, España .
Y aquí es donde viene la grandeza y la miseria de FN. Incomprensiblemente nadie entre tantísima gente capaz que allí había tuvo la certeza de mirar el futuro político del movimiento. Y si alguien la tuvo no fue escuchado por la camarilla que comenzó a aislar al notario de la realidad política y social que se avecinaba.
Y es que, mantenerse en el franquismo como ideología política, muerto Franco era un absurdo, por lo que los fines políticos del partido al final solo podían ser uno: una involución política por medio de un golpe de Estado. Algo tan absurdo no se podía sostener, sobre todo viéndolo hoy desde la lejanía del tiempo, sabiendo que ningún cambio político sucede por casualidad y sin que lo avalen los poderes fácticos.
El franquismo sin Franco es inviable, comenzó a escucharse cada vez más entre los militantes de la cada vez más poderosa Fuerza Joven. Además, todos aquellos jóvenes que llegábamos en masa al partido con escaso bagaje ideológico y tan solo un sentimiento patriótico en nuestros corazones, comenzamos a racionalizar aquella idea, el franquismo sin Franco es inviable, y comenzamos a mirar a Europa.  A Francia, a Italia,  a Ordre Nouveau , a Ordine Nuovo , a leer a Evola, a Ramiro, a Onésimo .
Y comenzamos a ser molestos no solo para el enemigo sino incluso dentro de nuestra propia organización. FN nos quería como fuerza de choque, tomábamos las calles, intimidábamos con nuestra presencia, hacíamos la seguridad en mítines y manifestaciones, pegábamos millones de carteles y poníamos puestos de proselitismo. Fuimos nosotros los que llevamos a Blas al congreso, no el dinero de Ortuño.
Pero nadie nos lo reconocía. De hecho no teníamos voz ni voto ni capacidad alguna decisoria. Después del éxito electoral, la deriva derechista de FN se acentuó, empezaron las conversaciones con “partidos afines “ ( Derecha Democrática Española , etc. . ) y las “actitudes fascistas“ comenzaron a ser, primero incomodas y luego, molestas . Las contramanifestaciones se prohibieron y las peleas callejeras comenzaron a ser motivo de sanción e incluso de expulsión. La asimilación de los postulados del “juego democrático“ era el fin de aquel camino en el que FN se había metido tozudamente.
En aquel marco, comenzó a pintarse el lienzo de la antorcha y la llama.
Ese fue el comienzo del partido más revolucionario y esperanzador que ha habido en el panorama patrio, ese fue el origen del Frente de la Juventud.

Juan Ignacio era un muchacho jovial, ciertamente simpático, de mirada limpia y abrazo sincero. “¡Qué passa figura… !“ solía ser su saludo, con ese deje de chulería que caracteriza a los castizos.
Abelardo Pons , que hizo su ficha en FN lo recuerda como el chaval más entusiasta que había pasado por allí, ¡y pasaban a cientos!. “Quiero militar“, repetía hasta la saciedad a quien le quería escuchar.
Trabajaba en el Registro de la Propiedad y cuando salía, un fugaz bocado en su casa y se dirigía a Núñez de Balboa, a la sede de FN.  “Quiero trabajar“, repetía. Pronto su testarudez se vio recompensada. Llegó a ser Jefe Nacional de Fuerza Joven, organizó las milicias, creó la Sección C y se convirtió en el referente de todas las Provinciales. Nadie iba por Madrid sin tener un cambio de impresiones con Juanito. El peso que él y otros como Pepe de las Heras y algunos más llegaron a tener en el partido a nivel organizativo se convirtió en una amenaza para el “imperio de la braga“ (nombre con el que se conocía a la camarilla de asesores que rodeaban al notario). Blas era el líder indiscutible del partido pero Juan Ignacio se había convertido en el referente de las bases.
El choque era inevitable, una simple cuestión de tiempo. Cuando se decidió invertir una barbaridad de millones de pesetas en la compra de una sede nueva, las bases exigieron que se dedicaran a pequeños locales para trabajar en los barrios, cerca de las clases más débiles de la sociedad; estábamos hartos de ser los matones del barrio de Salamanca . Queríamos trabajar con el pueblo real. Y todo estalló. Una tarde-noche el local de Núñez de Balboa se convulsionó y la escisión fue un hecho. Toda Fuerza Joven sin excepción se fue tras su líder. Al cabo de algún tiempo y las gestiones de Blas Piñar, Muñoz Perea y otros (sobre todo cerca de los padres de muchos militantes) muchos de los jóvenes camaradas volvieron a la disciplina de FN, pero ya el Frente de la Juventud era un hecho y daba sus primeros pasos .
Y qué pasos.
La acción directa no era solo una declaración de intenciones.
El Frente se presenta en sociedad con el asalto a la facultad de Derecho. Desalojo de los pasillos y eliminación de toda la propaganda marxista de aulas y claustros. Golpes, disparos, heridos y . . .  las primeras detenciones . Peña, Ramón y Abe son puestos bajo custodia del Estado.
Recuero que Juanito me comentaba que con lo que había costado sacar a Peña hubiéramos pagado el local que teníamos en Claudio Coello medio año. Pero en el Frente nunca se dejo a nadie en la estacada.
El dinero, el vil metal. Juan como Secretario Nacional tenía la responsabilidad de proveer de los recursos necesarios al resto de departamentos en que se organizo la estructura política del Frente. Las promesas de mecenazgo se fueron diluyendo conforme FN y FE-JONS se fueron viendo amenazadas en el número de elementos de sus bases (el Frente y la Primera Línea las dos organizaciones de vanguardia de la época estaban a partir un piñón y la alianza se veía un hecho próximo; ciertamente hubiera sido un grupo temible y con un futuro impresionante como primer partido NR de la transición Española).
Intentar subsistir tan solo con las cuotas de sus afiliados (no olvidemos la juventud de todos sus miembros) era un imposible y el empuje del Frente de la Juventud se fue diluyendo en su propio jugo. Luego llegarían los “errores forzados “ que diría un jugador de tenis .
Pero mientras tanto los militantes y las provinciales seguían llegando como el agua tras el deshielo, a borbotones.
Juan crea un pequeño equipo que se desplaza con él todas las semanas a entrevistarse con camaradas de provincias y a nombrar delegaciones. Peña, Rávena, Gabi, suelen ser sus acompañantes.
Y yo.
Yo recorrí todo el Levante Español acompañándolo. Y ahí se fraguó nuestra hermandad. Si alguien he conocido inasequible al desaliento, ese era Juanito. Nada importaba, todo era asumible, su  grado de compromiso con España y con su revolución era total. Era un conversador inagotable, como su buen humor; todo lo encajaba, hasta el peor de los reveses, con una sonrisa. Parecía que nada malo podía pasarte a su lado, no porque no fuera posible, sino porque nada importaba al lado de la generosa tarea que teníamos impuesta.
No sé cuanto habrá de leyenda o de realidad entorno a Zapata, Villa o al Che, pero yo si puedo afirmar donde sea y ante quien sea, que conocí a un revolucionario. A uno de verdad.
Y con la misma contundencia puedo afirmar, que le dolía profundamente España.
Y que fue un hombre bueno.
Y que me honró con su amistad.

Y eso hijo mío es lo que te puedo contar del Frente de la Juventud y de su líder Juan Ignacio.
Lo demás pertenece a la leyenda, ya sabes, la mitad mentiras y la otra mitad, también.

-Pero dicen que ibais a participar en el 23-F.
-Bahhhhhhh , bobadas .
-Y que os estaba armando el Cesid para que actuarais en el País Vasco.
-Ni caso
-Que incluso lo asesinaron para taparle la boca.
-Pues eso hijo mío, no lo consiguieron.
-¿?
-Como ves, Juanito sigue hablando por la boca de sus camaradas.
-Ya entiendo.
-Recuerda siempre esto hijo mío, un hombre nunca muere del todo mientras quede uno, tan solo uno, que grite PRESENTE después de pronunciar su nombre.
-Comprendo papá.
-Me alegro hijo mío porque eso es algo que ELLOS jamás comprenderán.
-¿Por eso perderán, verdad padre?.                              

-Precisamente.



Juan Antonio López Larrea

Miembro de la ASOCIACION CULTURAL IN MEMORIAM JUAN IGNACIO .



Juan Ignacio  ¡ PRESENTE ¡

8 sept. 2011

In Memoriam Paco "El Metralleta"


El pasado día 3 de Septiembre fallecía mi gran querido amigo y camarada Paco “el metralleta”. Cuando Silvia, su también gran amiga, me llamó por teléfono para comunicármelo unas lágrimas brotaron de mis ojos, en primer lugar, porque se había ido a los luceros una persona que había formado parte de una de las  etapas más intensas de mi vida y en segundo lugar porque no iba a poder despedirle como  a él le hubiera gustado cantándole el “Cara al Sol”, ya que me encontraba fuera de Madrid.
Por otra parte no quiero que su vida sea enterrada por su muerte y que Paco desaparezca de la historia sin pena ni gloria, por eso quiero dedicarle este pequeño homenaje para que las generaciones futuras de falangistas, de patriotas, lleguen a saber de él, aunque no estaría de más que alguien hiciera una biografía de este personaje tan singular.

Conocí a Paco a mediados del año 1976, no recuerdo bien si fue en una pensión de la calle Infantas de Madrid o fue a través de un amigo de él que compartía conmigo pensión, pero el caso es que me lo presentaron en dicha pensión. Por entonces tenía 52 años, unos pocos menos de los que yo tengo ahora. Era una persona con gran vitalidad y con mucha vida vivida, pero lo que me llamó la atención desde el principio fueron dos cosas, su generosidad, su desprendimiento de las cosas materiales, vivía al día y su concepto tan profundo de la amistad; estaba siempre a disposición de sus amigos, nunca pedía nada y sin embargo todo lo daba. Personalmente me acogió como un padre, en una etapa delicada de mi vida.

Por aquella época Paco trabajaba en “el Rastro” de Madrid, mejor dicho tenía un puesto en él, un puesto de ropa usada,  un puesto de mala muerte, de los que estaban tirados en el suelo encima de una vieja lona. Allí compraba y vendía, allí se ganaba el sustento diario, no quería más, su vida estaba puesta en otros ideales.

Pero detrás de este Paco del rastro se escondía todo un rico personaje. Parecía un don nadie, un desarrapado más de los muchos que pululaban el mundillo del viejo Madrid, pero detrás de él había toda una gran historia. Paco, en realidad Francisco Alcocer, pertenecía a una de las grandes familias vascas de Algorta (Vizcaya), su padre llego a ser  general militar, asesinado por los rojos, y al cual él profesaba un gran cariño, su muerte supuso para Paco un gran trauma. Según decía Paco eran los dos únicos falangistas de una familia de raigambre tradicionalista. Uno de sus tíos, Alberto Alcocer, llego a ser alcalde de Madrid y como recuerdo ahí está la calle que lleva su nombre.

Desde muy joven ya mostró su compromiso, durante la Guerra Civil, para con España. Con unos catorce años, era un “balilla” y se dedicaba en el Madrid dominado por el Frente Popular a hacer de correo llevando mensajes de un lado para otro, ayudando a los nacionales que se encontraban en la quinta columna.

Después de la guerra se alistó en la Legión, en la compañía que capitaneaba un primo suyo, el cual era el encargado de reclutar voluntarios para la División Azul y Paco el responsable de elaborar la lista con dichos voluntarios, por lo cual le fue fácil dejar un pequeño espacio, el cual rellenó con su nombre una vez que la lista recibió el visto bueno de su primo. Y así, siendo menor de edad, se encontró luchando junto con otros camaradas en el frente ruso.
Cuando se descubrió su ardid fue ordenada su repatriación, pero para entonces ya había sufrido la congelación de una de su piernas, la cual al cabo del tiempo y ya en España le tuvo que ser amputada. A partir de aquí su vida corrió diferentes peripecias, pero siempre estuvo marcada por sus fuertes convicciones  falangistas y por su amor a España.

Cuando le conocí, después de la muerte de Franco, seguía firme en sus ideales, pero ahora ya no se limitaba únicamente a su defensa dialéctica, sino que se encontraba en primera línea de batalla. La lucha estaba en la calle y ahí se encontraba él, a pesar de faltarle una pierna no rehuía nunca la acción y el compromiso. Era un hombre valiente, no le temía a nada y para él frente a España su vida no valía nada. Muchas veces me decía que él tenía que haber muerto cuando murió su padre, la gran devoción de su vida junto a la Falange de José Antonio.

Participé con él en el inicio del Frente Español en la calle Hileras de Madrid, después la nueva Falange Española, en muchas acciones, en muchas contramanifestaciones. Después él se integro en el Frente de la Juventud, pero ambos seguimos luchando juntos cuando la Primera Línea y el Frente, por encima de intereses partidistas, se unían para defender a nuestra querida Patria de los peligros comunes.

Podría seguir contando muchas cosas más de Paco, pero quiero resaltar su integridad personal y política. No se doblegó ante nada, ni ante nadie. Siempre vivió libre. Fue durante muchos años una “atalaya” en la calle Goya de Madrid, con su “bazar nacional”, que Tierno Galván, gobernadores y otros quisieron cerrar varias veces, pero que no consiguieron, gracias a su tenacidad y lucha. Y allí siguió hasta el final prestando su servicio a las “fuerzas nacionales”, ayudando a tantos camaradas detenidos y exiliados, recogiendo dinero y apoyo moral para ellos. Siempre al servicio de todos.

Ahora se nos hará difícil pasar por la calle Goya y no verle allí, pero aunque sentimos que “hay un hueco en nuestras escuadras”, nos consuela el saber que él está allí en lo alto haciendo “guardia junto a los luceros”, marcándonos el camino del sacrifico, de la lucha y de la unidad de todos los patriotas para que esta  España nuestra vuelva a recuperar la senda del “Pan, de la Patria y de la Justicia” que nunca debió abandonar.

¡Francisco Alcocer!
¡¡Presente!!

Con mucho cariño, y echándote ya de menos.

Jesús Manzano

5 sept. 2011

Hasta la vista, Paco


El pasado 3 de Septiembre falleció en Madrid uno de nuestros veteranos más entrañables, Francisco Alcocer González, nuestro "Paco Metralleta".

Desde el lucero que ahora ocupas, cuida por todos nosotros, camarada Paco.


¡ PRESENTE !

Recordando a Paco el Metralleta


Francisco Alcocer González nació hace 87 años en Bilbao, siempre presumió de ser vasco y español.

Siendo niño le sorprendió el Alzamiento Nacional en Tarancón, su familia era muy conocida pues era el sobrino de la famosa Condesa de Retamosa.
La historia de esta familia fue especialmente dura y terrible, pues las hordas rojas asesinaron sin piedad a varios familiares de Paco, a la Condesa le arrastraron su cadáver por todo Tarancón, previamente de haber sido brutalmente torturada y mutilada, le arrancaron los pechos.

Ese terrible episodio marcó la vida de un niño, que juró no quedaría impune semejante atrocidad.

Paco fue detenido siendo un niño, estuvo en una checa y me contaba la anécdota que el jefe de la misma decía a Paco: “A mí no me vas a engañar, tengo mucho mundo recorrido”. El salvaje torturador era un guardagujas de tren. Gracias a la intervención de una persona del servicio de “La Condesita” como era conocida popularmente en Tarancón, Paco pudo salvar su vida siendo un niño.

Siendo jovencísimo se alistó en la Legión y posteriormente se presentó voluntario a la Gloriosa División Azul. Pronto regresaría a España mutilado, sin una pierna.

Durante muchos años se dedicó a venta en el castizo rastro madrileño, viviendo en la mismísima Plaza de Lavapiés.

Conocí a Paco con apenas 18 años cumplidos, en una comida después del acto del Cine Morasol, recién fallecido el Caudillo. Creo fue a partir de ese momento cuando Paco recobró su juventud perdida y empezó a ir siempre con nosotros. Era curioso, pero él decía encontrarse mucho mejor al lado de los jóvenes, pues lógicamente eran mucho más guerrilleros y combativos.

Pronto empezamos a llamarle "metralleta", pues era tar ta ta ta mudo. Ese ta-ta-ta, en la crueldad inconsciente de nuestra juventud, hizo que le llamáramos “Paco el Metralleta”.

Siempre fue hombre de primerísima línea de combate, a pesar de sus limitaciones naturales, que nunca le menguaron su ardor combativo. Si tuviera que narrar los cientos de intervenciones en las que vi a nuestro Paco, siempre despreciando el peligro, serían interminables.

Montejurra 76, en la que un puñado de falangistas fueron a defender la sagrada cima. Deben tomar nota los falangistas actuales, cómo cuando iba a ser profanado por la chusma roja el alto de Montejurra, unos falangistas fueron los que defendieron durante varios días el sitio, impidiendo la llegada de los marxistas. Tengamos en cuenta que Paco siempre se consideró falangista y visceral antimonárquico.

Recuerdo también a Paco en el acto del Frontón Anoeta en San Sebastián, en el famoso tiroteo con jóvenes pro etarras, que vieron como era “profanado su territorio “. Corrieron como ratas.

Nunca le tembló el pulso, ni le importó ser en numerosas ocasiones detenido. En varias ocasiones fui a recogerte a los calabozos de la DGS, a las Salesas e incluso también a Carabanchel. Salió como entró, con su dignidad intacta. Jamás vendió a un camarada, a pesar de la insistencia y coacciones de los sicarios del sistema.

Siempre estuvo al lado de los jóvenes, curiosamente era miembro de Fuerza Joven, con más de 50 años; así decidimos tenerlo siempre a nuestro lado, le nombramos intendente de Fuerza Joven, encargándose de la logística y venta de productos nacionales para financiar nuestras actividades.

Cuando por los motivos de todos conocidos, Juan Ignacio decidió crear el Frente de la Juventud, no dudaste en ningún momento cual era tu lugar, al lado de los tuyos, los que siempre estuvieron a tu lado en aquellos difíciles momentos, que con gran acierto ya se conoce como “La transición de plomo”.

Y fuiste uno de los fundadores del Frente de la Juventud.

Valga como dedicatoria, las palabras escritas por nuestro camarada Jesús Fernández de Landa, que reproduzco a continuación:

"Hoy ha fallecido un personaje del fascismo madrileño, Francisco Alcocer, más conocido como Paco el Metralleta. Definir su personalidad sería llenar páginas con historias y anécdotas; los fascistas madrileños de la transición convivimos muchas veces con él, actos, juergas, detenciones, peleas.....el humo de mil batallas se respiraba cuando escuchabas sus relatos, tantas y tantas vivencias!!.
Joder qué perra es esta vida que con tanto hijo de puta suelto tienen que ir muriendo las personas más leales que yo conocí.
Querido Paco, no creo que nos aguarde el cielo, al fin de cuentas siempre hemos preferido el fuego. Algún día volveremos a encontrarnos; guárdame un sitio a tu lado, mi estimado camarada y allí en los infiernos volveremos a reír a y a cantar nuestras viejas canciones de guerra".

Paco vivió como quiso y murió con la dignidad de los mejores, en la paz de Dios y con los últimos sacramentos.

La pólvora y la sangre fueron siempre tu estandarte; firmeza, nobleza, hidalguía y honor, tus virtudes.

Desde anoche, cuando miro al cielo, veo una estrella nueva, brilla de una forma especial y es tu lucero, Paco Metralleta.


Abelardo Pons.

3 sept. 2011

30 años




Han pasado ya, efectivamente, treinta años. ¡Treinta años, qué pronto se dice!. Quienes compartimos con Juan Ignacio González esos momentos y esa época de lucha política, éramos muy conscientes de que aquello no era un juego, que la situación en España podía dar un vuelco en cualquier momento y que, derivase para donde derivase la dirección de la marea política, los patriotas teníamos la convicción de que a nosotros nos tocaría casi con toda seguridad pagar una cuota de sangre y cárcel. Y realmente así fue.
Desgraciadamente, fue a Juan Ignacio a quien le tocó pagar ese tributo de sangre a sus veintiocho años de edad, después de haber dedicado su vida por entero a la lucha por España.

Antiguo Jefe Provincial de Fuerza Joven de Madrid, en Junio de 1978 es uno de los dirigentes que protagoniza y encabeza la creación del Frente de la Juventud.
El Frente, desde sus comienzos, se constituye en la principal punta de lanza de la confrontación directa de la juventud patriota contra el sistema, y la dinámica de activismo, movilización y  presencia intensiva en la calle se mantuvo incansable hasta su disolución dos años más tarde del asesinato de su Secretario Nacional, tras una brutal represión por parte del gobierno de la UCD en la que no fue ajena aquella famosa afirmación del Ministro del Interior de la época, Juan José Rosón de que “el Frente de la Juventud era la organización más peligrosa en el escenario político español, después de ETA”.

Estaba claro que la estrategia de confrontación terminante y directa contra el Estado habría de costarle muy cara al Frente de la Juventud. Tanto fue así que a la orden de ejecución y posterior asesinato de Juan Ignacio, le siguió semanas después un encarnizado proceso de persecución hacia los militantes del Frente, que llevó a decenas de ellos al exilio, a la prisión y en algunos casos, también a la tortura. 

Pero lo auténticamente escarnecedor de todos aquellos acontecimientos es que a día de hoy aun no se ha sentado a nadie en el banquillo de los acusados por el asesinato vil y cobarde de nuestro camarada. Resulta absolutamente increíble constatar que los asesinos de Juan Ignacio ejecutaron su crimen con total impunidad y que se pasean por la calle o se acercan a nuestro lado con toda tranquilidad, con la confianza de que el inexorable transcurrir del tiempo relegue definitivamente al olvido los hechos de una época que muchos quisieran obviar, como si aquí no hubiera pasado nada, como si esta democracia hubiera sido fruto de un consenso de todo el pueblo español representado por los políticos y bajo el paraguas de la monarquía, pese al alboroto y al tumulto de unos cuantos jóvenes ultras que hoy ya no son nada. Sin embargo, muy por el contrario, tenemos que decir que la historia de la llamada transición se escribió con sangre, sangre generosa y joven, entre la que se encuentra la de Juan Ignacio González.                    

Como decíamos antes, han transcurrido 30 años desde que a Juan Ignacio González le asesinaran cobardemente.

Ciertamente, los demás tuvimos -con posterioridad- tiempo suficiente para analizar los errores cometidos, para emprender o no otros derroteros, para disfrutar de nuestros hijos, para seguir sintiendo que más que nunca nos duele España, para volver atrás la mirada y constatar, con orgullo y desesperanza, que “luchamos y perdimos” –como reza el título escrito por el coronel Otto Skorzeny-, para ver con rabia y desolación que la España por la que murió Juan Ignacio hoy está en trance de desaparición y también incluso pensar que todos los sacrificios sufridos pudieron haber sido en vano. Pero a Juan Ignacio una mano asesina, truncándole la vida, le privó de poder sentir todo esto y en aquella fría madrugada de Diciembre, para él todo terminó.
Miramos atrás, Juan Ignacio,  y no queremos quedarnos con la imagen de aquel portal ensangrentado, ni con la de millares de jóvenes acompañando tu féretro llevado a hombros por tus camaradas, ni con el desconsuelo de tus familiares y de tus compañeros más cercanos. Nos quedamos con tu ideal de entrega, tu ánimo siempre dispuesto para la lucha, tu mirada clara, tus ideales imperecederos y tu amor a España.
Treinta años después, camarada, aquí nos tienes nuevamente. No te hemos olvidado, en absoluto. Nadie podrá acallar nuestra exigencia de que se haga justicia y que se esclarezca, de una vez y para siempre, quién fue el autor material y el inspirador intelectual de tu asesinato.

Nuestras razones



En la madrugada del 12 de Diciembre de 1980 cayó asesinado vil y cobardemente, en el portal de su domicilio, Juan Ignacio González, Secretario Nacional del Frente de la Juventud.
El Frente de la Juventud, nacido en 1978, se constituye en la principal punta de lanza de la confrontación directa de la juventud patriota contra el sistema, y la dinámica de activismo, movilización y  presencia intensiva en la calle se mantuvo incansable hasta su disolución dos años más tarde del asesinato de su Secretario Nacional, tras una brutal represión por parte del gobierno de la UCD.

Tras el asesinato de su Jefe y camarada, en los meses posteriores la gran mayoría de los cuadros del Frente eran encarcelados, represaliados y en muchos casos torturados, hasta que finalmente el Frente de la Juventud queda disuelto de forma definitiva.
Se trata de uno de los episodios más oscuros y trágicos de la transición política en España. A día de hoy, transcurridos todos estos años, es absolutamente increíble e indignante que nunca se hayan aportado datos acerca del esclarecimiento de este asesinato, de modo que se puede decir que es el único crimen político de transición española cuyos autores han quedado impunes.
El tiempo pasa, vaya que si pasa, ¡ya son más de 30 años! . Pero el recuerdo a Juan Ignacio y el afán de denuncia continúa presente en quienes compartimos junto a él la lucha por España en aquellos tiempos duros.


Hoy aun nos queda latente la rabia en nuestros corazones y la memoria permanente del camarada asesinado, a pesar de que se hayan mermado nuestras esperanzas de que algún día se logre hacer justicia. Y cuando en estos tiempos están tan en boga y con desmedido apoyo oficial las asociaciones “por la recuperación de la memoria histórica” desenterrando los huesos y pidiendo reparaciones por los muertos de hace setenta años, nosotros nos negamos a olvidar nuestro sentido del deber, por muy incómodo y comprometido que pudiera resultar. Y reivindicamos, antes, ahora y en el futuro, la memoria de Juan Ignacio González y el esclarecimiento de su asesinato.


 

JUAN IGNACIO GONZÁLEZ

¡JUSTICIA!